La madrugada de este sábado, aviones israelíes realizaron un ataque aéreo contra un campamento de desplazados en Deir el Balah, en el centro de la Franja de Gaza, dejando un enorme cráter en el lugar.
El bombardeo también fue contra dos almacenes de medicamentos de un hospital, lo que ha complicado el acuerdo para que Hamás se desarme, esto bajo condición de que Israel cese los ataques y salga de Gaza.
El Ejército israelí emitió también una orden de evacuación forzosa y bombardeó un edificio residencial en Al Maghazi (centro), que también reportaron daños en las viviendas aledañas de cinco familias.
Además, de acuerdo con fuentes médicas palestinas, al menos tres gazatíes murieron en la ofensiva israelí.
En Deir el Balah, Israel bombardeó de noche barracones dentro de un campamento para personas desplazadas al oeste del Hospital de los Mártires de Al Aqsa, destruyendo la estructura y una veintena de tiendas de campaña.
El bombardeo diezmó gran parte del campamento, causando un cráter inmenso, y dañó parcialmente más de 200 tiendas donde sobreviven palestinos forzosamente desplazados.
Ataque contra clínica
En este ataque, el edificio de una clínica ambulatoria del hospital, situado delante de los barracones, también sufrió daños, así como varios almacenes de medicamentos pertenecientes al Departamento de nefrología.
Según un comunicado del Ministerio de Sanidad gazatí, dos de los cuatro almacenes existentes quedaron completamente destrozados, perdiendo "cantidades vitales" de suministros médicos y material para pacientes.
Denunció que además de mantener una "asfixiante política de bloqueo, impidiendo la entrada de medicamentos y suministros médicos y negando a miles de pacientes y heridos la oportunidad de viajar al extranjero para recibir tratamiento", Israel continúa atacando lo poco que queda de la infraestructura y recursos del sistema de salud.
ICM