El Premio Nobel de la Paz ha sido concedido a la magistrada Navanethem “Navi” Pillay. La jurista sudafricana luchó contra el apartheid y participó en decisiones cruciales para fortalecer el derecho internacional.
Navi Pillay nació en Durban, Sudáfrica, en 1941 y vivió en carne propia la discriminación racial institucionalizada por el apartheid. En 1967, se convirtió en la primera mujer en establecer un despacho de abogados en la provincia de Natal. En este tiempo, defendió a activistas que lucharon contra el régimen racista, incluido Nelson Mandela. En 1995, se convirtió en la primera mujer negra en llegar al Tribunal Superior de Sudáfrica.
Paralelamente, se incorporó al Tribunal Penal Internacional para Ruanda de las Naciones Unidas. Desde este tribunal hizo algunas de sus mayores contribuciones a la conformación del derecho internacional. Ella promovió la histórica sentencia que determinó que la violación y la violencia sexual pueden constituir genocidio cuando se cometen con la intención de destruir a un grupo.
Durante el genocidio en Ruanda, entre 100 mil y 250 mil mujeres fueron violadas. Durante los juicios por el genocidio contra la población tutsi, se emitieron 55 sentencias en juicios de primera instancia y 45 sentencias de apelación. En estas audiencias se escucharon los testimonios de más de 3 mil testigos.
Pillay ejerció como jueza en la Corte Penal Internacional y más tarde fue nombrada Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Entre 2021 y 2025, presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación de las Naciones Unidas sobre el Territorio Palestino Ocupado e Israel. Esta Comisión fue responsable de la investigación que determinó que Israel habría cometido en genocidio en Gaza.
El anuncio del Premio Nobel de la Paz para la jurista de 85 años provocó una dura reacción por parte de Estados Unidos e Israel. Mientras que Washington hizo un anuncio de posibles sanciones contra la Corte Penal Internacional (CPI), Benjamin Netanyahu acusó a la jueza de “demonizar a los judíos”.
Por su parte, António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, se congratuló por la decisión del Comité Noruego para el Premio Nobel. “Ella ha demostrado que la fuerza de la ley debe prevalecer sobre la ley de la fuerza y que la defensa de los derechos humanos es la garantía más segura frente a la injusticia”, declaró el funcionario.
Cabe señalar que el comité responsable del Premio Nobel de la Paz está conformado por cinco miembros del Parlamento noruego. Se trata de políticos en activo que no pocas veces suelen reflejar las posiciones del país nórdico en temas internacionales. Noruega jugó un papel crucial en las negociaciones entre Israel y la Organización para la Liberación de Palestina que habrían de desembocar en los Acuerdos de Oslo en 1993 y que contaron con la participación de Estados Unidos.
Pillay fue notificada de que había recibido el Premio Nobel de la Paz mientras asistía a una conferencia en Núremberg, en Alemania, en el mismo sitio donde se estableció el primer tribunal penal internacional en 1945 para juzgar los crímenes de los nazis. Ante la multitud reunida ante ella al momento del anuncio, Pillay declaró: “Lo último que hice fue presentar el informe sobre Gaza, en el que calificaba lo que está ocurriendo allí de genocidio”.
Posteriormente, Navi Pillay dedicó el premio a “todos los supervivientes de crímenes internacionales, así como a los profesionales y defensores de la justicia internacional cuya compasión y valentía siguen garantizando que no se permita que reine la impunidad”.