Una inundación provocada por un deslave avanzó hacia una escuela de Trishuli Bazar, al norte de Nepal, donde se encontraban 900 alumnos. Con el agua acercándose a las instalaciones, el director Rajendra Dawadi tuvo apenas unos minutos para reaccionar. Recordó las advertencias que había recibido esa mañana y, ante el peligro alertó a los estudiantes.
Dawadi tomó en cuenta las advertencias que recibió esa mañana y decidió decirle a los estudiantes que se refugiaran en un lugar seguro. "Soy un director sin escuela", expresó Dawadi al recordar lo ocurrido.
Eran aproximadamente las nueve de la mañana cuando un empleado de la institución llegó al centro educativo alertando sobre la emergencia.
"¡Viene la inundación, viene la inundación, todos los pueblos están inundados!", relató el director al recordar las palabras que escuchó en ese momento.
Poco después, otro colega le advirtió sobre una enorme ola que se había formado río arriba, en el Trishuli.
Ante la incertidumbre, Dawadi tuvo que decidir rápidamente si evacuar a toda la comunidad estudiantil.
Si la información era falsa, "perderíamos un día de clases. Pero si era cierta, todos, incluido yo, perderíamos la vida", pensó.
Los autobuses escolares que todavía se dirigían al plantel también recibieron instrucciones para regresar y evitar llegar a la zona afectada.
Dawadi consiguió ponerse a salvo junto con los estudiantes en una zona elevada. Desde allí presenció cómo el agua y el deslave destruían el edificio que había dirigido y en el que él mismo había estudiado cuando era niño.
"En cinco minutos todo se derrumbó. No quedó nada".
Aunque la evacuación evitó una tragedia mayor dentro de la escuela, cinco estudiantes murieron fuera del plantel, además de un profesor y un guardia.
FBPT