Erupción en Volcán de Fuego Cambió Forma de su Cráter: Fotos del Antes y Después
La actividad eruptiva del Volcán de Fuego causó que pobladores de zonas cercanas fueran desalojados

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La actividad eruptiva del Volcán de Fuego causó que pobladores de zonas cercanas fueran desalojados

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La poderosa erupción del Volcán de Fuego, en Guatemala, además de causar evacuaciones y alerta máxima modificó la forma del cráter del coloso.
Tuvo alteraciones como consecuencia de las constantes explosiones, la expulsión de lava, ceniza y gases, así como de la acumulación de material volcánico durante la fase más intensa de la erupción.

El cambio en la apariencia del cráter está relacionado con la fuerza de la actividad eruptiva. Durante varias horas, el volcán expulsó grandes cantidades de lava incandescente, ceniza y fragmentos de roca, lo que transformó parte de su estructura superficial.
El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (INSIVUMEH) informó que la erupción generó fuentes de lava de entre 200 y 300 metros de altura sobre el cráter, lanzando material volcánico hacia distintos flancos del edificio volcánico.
"El cráter del volcán, también ha sido sometido a procesos de erosión drásticos durante toda la erupción, lo cual ha cambiado su morfología", precisó.
Además, enormes columnas de ceniza alcanzaron varios kilómetros de altura, mientras los flujos de lava descendían por las laderas del volcán.
La actividad del Volcán de Fuego comenzó a intensificarse el lunes 3 de agosto y alcanzó su punto más crítico durante la madrugada del martes 4 de agosto.
Ante el incremento del riesgo, las autoridades de Guatemala activaron la alerta de mayor nivel y ordenaron la evacuación preventiva de más de mil 700 habitantes de comunidades cercanas al volcán.
La Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (CONRED) trasladó a familias de localidades como El Porvenir y Las Lajitas, en el municipio de San Juan Alotenango, mientras cientos de personas fueron llevadas a refugios temporales en Escuintla.
Durante la emergencia también se reportó el descenso de corrientes de densidad piroclástica por barrancas como Las Lajas, Honda, Seca, Taniluyá y Ceniza, uno de los fenómenos más peligrosos durante una erupción volcánica.
Aunque este miércoles la actividad eruptiva mostró una ligera disminución, las autoridades mantienen activa la alerta en los departamentos de Escuintla, Sacatepéquez y Chimaltenango, debido a que aún existe la posibilidad de nuevos flujos de material volcánico acumulado durante la erupción.
Estos desprendimientos pueden ocurrir de forma repentina y representar un riesgo para las comunidades asentadas principalmente en el flanco suroeste del volcán.
Si bien algunos habitantes comenzaron a regresar voluntariamente a sus viviendas, los organismos de emergencia continúan monitoreando el comportamiento del coloso para emitir nuevas recomendaciones en caso de que la actividad vuelva a incrementarse.
El Volcán de Fuego, ubicado a unos 35 kilómetros de la Ciudad de Guatemala, es el más activo de Centroamérica y forma parte del llamado Anillo de Fuego del Pacífico, una región caracterizada por su intensa actividad sísmica y volcánica.
En los últimos años ha provocado diversas evacuaciones masivas. En 2024, más de 500 personas fueron desalojadas por una erupción; en 2023 otras mil 200 tuvieron que abandonar sus hogares.
Su episodio más trágico ocurrió en 2018, cuando una violenta erupción provocó el descenso de flujos piroclásticos que destruyeron comunidades enteras, dejando 215 personas fallecidas y un número similar de desaparecidos, convirtiéndose en uno de los desastres naturales más graves registrados en Guatemala en las últimas décadas.
FBPT


