Todas las mañanas, David Bucanan, director de Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat) de Tulum, Quintana Roo, y 30 personas más salen a recolectar el sargazo de las playas. Al día, llegan a acumular hasta 17 contenedores de carga con esta alga.
“El año pasado recolectamos, como Zofemat, aproximadamente unas 5 mil 500 toneladas. Este año ya tenemos 7 mil 300 toneladas recolectadas (…) Nosotros nos enfocamos como Zofemat en las playas principales, en las playas públicas, en el Parque del Jaguar. Porque son los atractivos donde viene principalmente el turista y la Marina apoya mucho a la parte de las zonas privadas”, indicó David Bucanan, director de Zofemat en Tulum.
A pesar de los esfuerzos, el trabajo resulta insuficiente y en menos de diez años, la crisis se ha disparado, pues de 2015 a la fecha, el recale del alga (la llegada y acumulación masiva de macroalgas pardas a las zonas de costa y playas marinas, impulsada por las corrientes marinas, el viento y el oleaje) se ha multiplicado no sólo en cantidad, sino también en estacionalidad. Lo que comenzó como un problema de un par de meses, hoy se ha convertido en uno de diez o más.
“Hay veces que el sargazo está recalando al mismo tiempo que estás limpiando. Hemos sacado de un punto cuatro contenedores y volteas y la playa sigue exactamente igual que cuando llegaste”, refirió David Bucanan, director de Zofemat en Tulum.
Impacto amiental por sargazo
A la par del aumento del alga, el impacto ambiental se potencializó y el saldo es playas erosionadas, zonas clandestinas de disposición de sargazo, e inclusive, problemas de salud y enfermedades.
“Nos da alergia, nos da picazón, dolor de cabeza y mareo y te arde la nariz por el olor del sargazo”, externó Ana Luisa, personal de limpieza.
En N+ hemos hablado con especialistas sobre el tema en más de una ocasión, con estudios han mostrado cómo la acumulación del alga produce ácido sulfhídrico, un gas incoloro y con olor a huevo podrido, que a partir de 10 de la noche representan un riesgo letal
“Para el turista y los que viven aquí el riesgo no es tan alto, pero para los trabajadores de sargazo sí, porque constantemente palean el sargazo”, explicó Rosa Rodríguez, investigadora de la UNAM.
La inversión gubernamental en estos años ha sido histórica, se suman poco más de 3 mil millones de pesos inyectados en la última década, dinero destinado a barreras, barcos, tractores y personal, pero nada ha sido suficiente.
“No hay recurso que alcance para recoger toneladas y toneladas en la orilla de la playa y de ahí quitarle la arena y de ahí llevártelo a donde te lo tengas que llevar (...) Es un esfuerzo completamente estéril”, indicó Alejandra Reynoso, representante de I Am Tulum.
“El Banco Interamericano de Desarrollo hace un par de semanas sacó un dato, el sargazo le está costando a la economía de Quintana Roo 11 mil 500 millones de dólares al año, eso incluye caída en la tarifa hotelera, el tema de los restaurantes, el tema comercial, el tema de ventas, el tema aéreo, el tema de la recolecta de sargazo”, destacó Eugenio Barbachano, regidor en Tulum.
A eso se suma el gasto de los particulares. En 2017, un hotelero gastaba casi un millón de pesos al año para limpiar su playa, hoy, la cifra se disparó hasta los seis millones de pesos solo en 8 meses y en una franja de 350 metros.
“Es insostenible para el sector hotelero tener estas ocupaciones, sostener el empleo y además hacerle frente al sargazo. Tenemos que invertir mayor cantidad en promoción, en atraer vuelos”, dijo David Mena, presidente del Consejo Hotelero del Caribe Mexicano.
El Gobierno Federal prometió destinar 2 mil 600 millones de pesos para atender el problema del sargazo durante el 2027, pero empresarios y pobladores advierten que este se debe atender en altamar y no solo barrer la playa.
“Pues mira, ya estamos viviendo con esto, ya vamos a vivir con esto. Ahorita es un fenómeno que ya hay que trabajar en ello”, puntualizó Diego Castañón, presidente municipal de Tulum.
Con información de N+ Abraham Reza