¿Qué Significa el Pan de Muerto en la Ofrenda y Cuándo se Puede Comer?
Este alimento es una fusión de tradiciones mesoamericanas y españolas; cada panadería elabora su propia versión

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El pan de muerto se elabora en México cada año, desde principios de octubre hasta mediados de noviembre, en el marco de las celebraciones del Día de Muertos.
Este alimento decorado con piezas de masa que simulan huesos, además de una capa de azúcar, puede encontrarse en cafeterías, mesas familiares o en los altares caseros que los mexicanos preparan para recordar a sus difuntos y darles la bienvenida durante la noche del 2 de noviembre.
Puede considerarse una fusión de tradiciones mesoamericanas y españolas, asegura Andrés Medina, investigador del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Desde hace siglos, los mexicanos conmemoran a los difuntos mediante festividades y alimentos.
Las celebraciones dedicadas a los muertos, que incluyen la elaboración de objetos con forma de calavera, existen desde la época prehispánica. Sin embargo, tras la llegada de los españoles en el siglo XVI, se incorporaron nuevos elementos, como el azúcar y el pan, a las ofrendas indígenas.
Aquellas primeras celebraciones coincidían con la temporada de cosecha, lo que confiere al pan de muerto un significado espiritual y simbólico. Si su decoración recuerda a los huesos, es porque, en la cosmovisión mesoamericana, estos se consideraban el origen de la vida.
Un antiguo mito sobre Quetzalcóatl, “la serpiente emplumada”, deidad de la mitología mesoamericana, es que creó a la humanidad a partir de huesos. Aunque los detalles varían según la fuente, se dice que, tras robar dichos huesos del inframundo, el dios sufrió una caída; de su sangre brotó entonces la semilla de la vida.
Por lo tanto, en cierto sentido, los altares constituyen ofrendas a la fertilidad. Y el Día de Muertos es una celebración de la vida contenida en cada semilla”.
Si bien la forma, los ingredientes y la elaboración del pan de muerto varían de un estado a otro en México, este se disfruta en todo el país.
Se calcula que hay más de 100 variedades y es una misión culinaria lograr probar todas las variedades de pan de muerto.
En la Ciudad de México, cientos de panaderías elaboran su propia versión. Los ingredientes son solo por estaciones del año; se tratan de azahar, ralladura de mandarina, anís y mantequilla.
Los expertos consideran que comer pan de muerto antes de octubre o mediados repercute en el paladar debido a la calidad de los ingredientes, esto mejora a medida que se acerca noviembre, pero como los clientes no dejan de preguntar cuándo estarían listos los panes, se termina cediendo en fechas previas.
Si se prepara de forma tradicional, solo se puede tener pan de muerto en esta época, porque es cuando están disponibles los frutos y eso es lo que lo hace tan especial.
Uno de ellos es la naranja; de acuerdo con el Fideicomiso de Riesgo Compartido (FIRCO), se cosechan en dos épocas: de septiembre a octubre, y de noviembre a abril.
El otoño es ideal para el mejor jugo de ese fruto necesario en la elaboración del pan de muerto.
Aunque se podría intentar preparar pan de muerto en otro mes, el sabor no es el mismo.
Otro ingrediente en el pan de muerto es la ralladura de naranja o mandarina y le dan ese toque aromático que posee el pan.
Existe un elemento del pan de muerto que solo está disponible en esta época: el azahar, una esencia de la mandarina, cuya maduración está entre noviembre y diciembre.
HVI