La trajinera "Akali", promocionada como un hospedaje flotante en los canales de Xochimilco, no cuenta con autorización para operar dentro del Área Natural Protegida Ejidos de Xochimilco y San Gregorio Atlapulco, una de las zonas ambientales más sensibles y protegidas de la Ciudad de México.
Aunque ofrecía estancias de varias horas e incluso hospedaje nocturno sobre los canales de Xochimilco, la trajinera-hotel no contaba con los permisos necesarios para operar, informó la Secretaría del Medio Ambiente capitalina.
La embarcación era promocionada como una experiencia de alojamiento en contacto con la naturaleza, con habitación privada, baño completo, cocina equipada y terraza con vista al paisaje chinampero.
En su sitio web, Akali se presentaba como una "casa sobre el agua" diseñada para integrarse al entorno de Xochimilco. Los paquetes incluían un ritual de bienvenida y tenían costos que iban desde mil 200 pesos por siete horas para una persona, hasta 3 mil 800 pesos por una estancia de 18 horas para dos huéspedes.
El caso llamó la atención debido a que la embarcación ofrecía alojamiento dentro de una zona con protección ambiental especial. Xochimilco no solo alberga canales, humedales y chinampas de alto valor ecológico, sino que además cuenta con reconocimiento internacional como Patrimonio Mundial de la Humanidad y Humedal de Importancia Internacional.
La embarcación pudo afectar los canales y fauna de Xochimilco
Autoridades ambientales advirtieron que la instalación y operación de servicios de hospedaje en esta área puede generar impactos negativos, como contaminación de los canales, afectaciones a las chinampas y alteraciones en los ecosistemas donde habitan diversas especies de flora y fauna.
Xochimilco es uno de los espacios ambientales más importantes de la Ciudad de México. La zona conserva una extensa red de canales, humedales y chinampas que forman parte de un ecosistema único, además de contar con reconocimiento de la UNESCO como Patrimonio Mundial y la categoría de Humedal de Importancia Internacional.
Mientras la experiencia era promocionada como una forma distinta de pasar la noche sobre el agua, las autoridades sostienen que este tipo de proyectos debe cumplir con la normatividad ambiental vigente para evitar afectaciones a un ecosistema considerado único en el país.