Fueron instaladas las boyas de grandes dimensiones a la altura de los puentes internacionales en el puerto fronterizo que conecta Laredo, Texas, con Nuevo Laredo.
Estas barreras formadas con boyas cilíndricas de aproximadamente mil pies forman parte de la Operación Long Star.
Estos trabajos que ejecutan autoridades federales continúan a lo largo de Río Bravo, donde con maquinaria pesada realizan perforaciones para el anclaje y colocación de barreras acuáticas que delimitarán las áreas donde se van a ir colocando las boyas.
Se desconoce el número de boyas que se instalarán, hasta qué extensión abarcarán y el tiempo previsto para concluir su colocación.
Sin embargo, estas nuevas medidas de autoridades estadounidenses para establecer zonas restringidas tienen como objetivo disuadir el cruce irregular de migrantes por la frontera.
Estas acciones mantienen preocupación en Laredo, porque su instalación puede afectar la navegación, la seguridad y las relaciones con México, además de traer repercusiones ambientales en la calidad del agua; esto último preocupa al Centro de Estudios Internacionales del Río Grande.
Y es que en meses recientes, las inundaciones registradas por las lluvias ocasionaron que estas barreras flotantes instaladas rumbo a Colombia fueran arrastradas por la corriente, llegando hasta la ciudad de Laredo, lo que motivó a mantener alerta a las autoridades en ambas ciudades fronterizas.