La Vía Láctea se giró 90 grados después de una colisión frontal con otra galaxia, hace 10 mil millones de años. Así lo indica un nuevo estudio elaborado por astrónomos de la Real Sociedad Astronómica.
El hallazgo surgió durante una investigación sobre el halo estelar de la Vía Láctea elaborado con la sonda espacial Gaia de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés).
La colisión con la galaxia Gaia-Encélado ocurrió entre 10 mil y 11 mil millones de años.
El choque de la Vía Láctea hace 10 mil millones de años
La imagen clásica que tenemos de la Vía Láctea es la de una espiral aplanada de estrellas con 100 mil años luz de diámetro. Pero si tuviéramos una vista de canto de la galaxia, notaríamos que no todas las estrellas se ubican en los brazos de la espiral.
Alrededor de la Vía Láctea, como de muchas galaxias en espiral, hay una nube de estrellas que no gira al mismo ritmo que el resto. Esta zona con la forma de un balón de futbol americano se llama halo estelar.
El telescopio espacial Gaia de la ESA analizó el movimiento de esta zona de la Vía Láctea y descubrió que este globo de estrellas giraba con una notable lentitud en comparación con el resto de la galaxia. A partir de estos datos, investigadores de la Universidad de Durham liderados por el astrónomo Kirill Batrakov han hallado una explicación a este extraño fenómeno.
Los investigadores realizaron múltiples simulaciones en supercomputadoras y descubrieron un patrón que podía explicar el comportamiento de la Vía Láctea. Estas simulaciones arrojaron que había un tipo particular de galaxias que también presentaban un halo estelar de lenta rotación: las que habían chocado contra otras galaxias.
Hace 10 mil millones de años, la Vía Láctea tuvo una colisión frontal con otra galaxia que resultó en un giro de 90 grados. Según los investigadores, el resultado de este choque intergaláctico fue que la galaxia se volteó.
La responsable fue la galaxia enana Gaia-Encélado, conocida informalmente como “Salchicha de Gaia”, y cuyos remanentes aún son visibles en la estructura de la espiral galáctica. Al respecto, Kirill Batrakov explicó en un comunicado:
“Ya sabemos que la Vía Láctea tuvo una colisión frontal masiva en el pasado con una galaxia conocida como Gaia-Salchicha-Encélado (a menudo llamada simplemente Salchicha de Gaia). Por lo tanto, creemos que el disco de la Vía Láctea probablemente se invirtió en el pasado”.
Una colisión que volteó a la Vía Láctea
La fusión galáctica fue el evento más grande en la historia temprana de la Vía Láctea. Según los investigadores, el choque dejó miles de millones de estrellas orbitando en trayectorias muy alargadas, con forma de salchicha, de donde provino el sobrenombre de la galaxia enana.
El efecto más notable de esta colisión fue que la Vía Láctea se volteó. El disco galáctico se giró 90 grados, de forma semejante a un coche que se vuelca sobre el costado en un accidente. Al respecto, Batrakov señaló que este movimiento tuvo consecuencias perdurables para las estrellas de la galaxia:
“Un cambio de disco también significa que la mayoría de las estrellas de la Vía Láctea se movían en el pasado en trayectorias muy diferentes a las actuales, posiblemente incluso nuestro propio Sol, lo que significa que nuestro punto ‘estable’ en la galaxia podría no haber sido tan estable durante toda la existencia del Sistema Solar”.
Batrakov también compartió que el estudio minucioso de la Vía Láctea nos ha permitido profundizar en nuestro conocimiento de otras galaxias:
“Como vivimos dentro de la Vía Láctea, podemos estudiarla con más detalle que cualquier otra galaxia, lo que la convierte en un banco de pruebas clave para comprender las galaxias en general”.
Un detalle importante del estudio de la Universidad de Durham es que también ha abierto la puerta para conocer más de la materia oscura, una clase de materia que provoca que los extremos de la galaxia giren con mayor velocidad, a pesar de que la física clásica pronosticaría un movimiento más lento. Los investigadores señalan que la rotación del halo estelar de la Vía Láctea sugiere que ambos posiblemente evolucionaron junto a la materia oscura de la galaxia.
“El descubrimiento de que su disco se invirtió añade un nuevo capítulo a esta historia, uno que debemos tener en cuenta al situar la Vía Láctea en el contexto más amplio de otras galaxias. Lo que más me entusiasma es que esta compleja historia pueda reconstruirse a partir de observaciones actuales”.