Vacaciones 2026: ¿Cómo Calcular en Tu Casa la Velocidad de la Luz con una Rebanada de Queso?
Te explicamos paso a paso cómo calcular la velocidad de la luz en tu casa usando el microondas y una rebanada de queso; y los niños pueden participar de este experimento
¿Cómo calcular la velocidad de la luz con tu microondas y una rebanada de queso? Foto: N+
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Sorprende a tus hijos con un experimento casero: mide la velocidad de la luz usando una rebanada de queso y un microondas. Aprende ciencia de manera divertida y educativa.
¿Buscas un experimento para hacer en casa con tus hijos? Te explicamos, paso a paso, cómo calcular la velocidad de la luz desde tu casa con el microondas y una rebanada de queso.
El experimento puede realizarse también con chocolate o claras de huevo.
Sin salir de la cocina, llegarás más lejos que Galileo, que intentó sin éxito medir la velocidad de la luz desde la punta de una montaña.
El universo tiene una velocidad máxima: nada puede ir más rápido que la luz. En el vacío, los fotones se mueven a 299 millones 792 mil 458 metros por segundo.
Este límite es tan rígido que podemos ver sus complicaciones en nuestra vida diaria. Gracias a la mecánica clásica, sabemos que si arrojas una pelota en el interior de un vagón de metro mientras este va en movimiento, sus velocidades se sumarán.
El metro viaja a 40 kilómetros por hora y la pelota a 20 kilómetros, por lo que su velocidad “real” es de 60 kilómetros por hora. En cambio, con la luz esta regla no se cumple.
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Si el convoy enciende sus luces delanteras, los fotones que esta arroja no viajarán a la velocidad de la luz más 40 kilómetros por hora. Viajarán únicamente a la velocidad de la luz, 299 mil kilómetros por segundo.
Desde la Antigüedad, los filósofos naturalistas se preguntaron cómo se movía la luz. Galileo fue el primero en intentar medir su velocidad desde las puntas de dos montañas separadas por tres kilómetros. El científico encendía una farola desde una punta y su ayudante encendía la suya en respuesta.
Galileo intentaba medir el tiempo que tardaba en recorrer el haz usando su propio pulso. Aunque la idea era, en principio, acertada, les fue imposible obtener una cifra de este experimento fallido.
¿Qué necesitas para este experimento?
A diferencia de Galileo, tú podrás calcular la velocidad de la luz sin salir de tu cocina. Para este experimento solo necesitas:
Un microondas
Una o dos rebanadas de queso, aunque también funciona con chocolate o clara de huevo
Dos platos
Una regla
Papel y lápiz
Horno de microondas. Foto: Unsplash
Paso a paso: así puedes calcular la velocidad de la luz con tu microondas y una rebanada de queso
Lo primero que hay que hacer es retirar la base de cristal del microondas y el aro de plástico que gira debajo de ella. Es muy importante que nuestro queso esté quieto durante el experimento.
Acto seguido colocaremos uno de los platos boca abajo. Solo lo colocamos para obtener una base plana donde colocaremos el otro plato, por lo que puedes, si lo deseas, usar cualquier clase de plato que sea apto para microondas y que pueda cubrir el rotor.
Encima de este plato colocaremos, ahora sí, nuestro plato con nuestro queso. Es altamente recomendable usar dos rebanadas, pero deben estar alineadas. No las coloques una sobre otra.
Encenderemos el microondas en potencia baja. Es importante que vigilemos con la vista el queso mientras está encendido el microondas, pues no estará más de quince segundos allá adentro. Cuando veamos que se empieza a deformar y escuchemos que empieza a hervir, es momento de apagar el microondas y sacar nuestro plato.
Notarás que sobre el queso se forman ondulaciones. En su defecto, notarás que se forman puntos mucho más calientes que otros, donde el queso se deforma. Con nuestra regla mediremos la distancia entre estos puntos.
Esta distancia que tenemos es la mitad de lo que llamamos longitud de onda. Para nuestro siguiente paso, verificaremos a qué frecuencia opera el microondas. Este dato se ubica en la parte trasera del electrodoméstico, pero la frecuencia estándar es de 2450 Mhz.
Este es el paso en que ocurre la magia. Con papel y lápiz, podemos hacer nuestros cálculos. Tradicionalmente, a la longitud de onda se le asigna la letra griega lambda (λ). Como quedamos, la distancia que medimos en nuestro queso es la mitad de una longitud de onda, así que la multiplicaremos por dos. En mi caso, la distancia entre los puntos calientes del queso fue de 6.1 centímetros. Lo que significa que la longitud real es de 12.2 centímetros.
Fórmula de la velocidad de la luz en el queso. Foto: N+
¿Por qué fue posible medir la distancia de la velocidad de la luz con una rebanada de queso?
Ahora, antes de irnos y limpiar todo, vamos a entender un poco qué hicimos. La luz tiene la peculiaridad de que puede verse como partículas, a las que llamamos fotones, o como ondas. La energía que tienen estas ondas es equivalente a la longitud de onda. Mientras más pequeña es esta onda, mayor será su energía.
Hay luz invisible que nuestros ojos no ven. La que vemos nosotros se llama espectro visible y va del color rojo, el más débil, al violeta, el más fuerte. Después de la luz violeta, siguen longitudes de onda que ya no captamos. Está la luz ultravioleta, luego los rayos X y en el tope se ubican los rayos gamma. Aquí las longitudes, es decir, la distancia entre cresta y cresta, son demasiado pequeñas, por lo que transmiten mucha más energía.
Del otro lado, por debajo de la luz roja que vemos, está el infrarrojo, luego las microondas y al final las ondas de radio. Los hornos de microondas, como el nombre lo indica, convierten la energía eléctrica en una luz que no podemos ver: las microondas.
Estas ondas mueven las partículas de agua en la comida. La fricción de las partículas de agua es lo que provoca que los alimentos se calienten.
Lo que hemos visto en el queso son los puntos donde estas ondas movían a las partículas, debido a que ahí estaban sus crestas. Así hemos podido calcular el tamaño de estas ondas, su longitud, y como ya sabíamos que el microondas envía 2 mil 450 millones de ondas por segundo, el resultado de la multiplicación ha sido la velocidad de la luz.
Ahora sabes algo que Galileo nunca pudo descubrir. Y no saliste de la cocina.
Este número lo multiplicaremos por la frecuencia (
f
), que viene detrás de microondas. Hay que tomar en cuenta que un megahercio (MHz) equivale a 1 millón de hercios; es decir, un millón de oscilaciones. Si nuestro microondas trabaja a 2 mil 450 Mhz. Esto es 2 mil 450 millones de oscilaciones. Así que habrá muchos ceros involucrados en esta operación, así que primero haremos nuestro cálculo y luego le pondremos los ceros.
Si multiplico la frecuencia de onda (2450) por la longitud de onda (12.2) obtendré 29.890. Si le agregamos los ceros y lo convertimos a kilómetros, obtendremos que la luz que calentó el queso se movía a 298 mil 890 kilómetros por segundo. Este valor es muy cercano a la velocidad de la luz en el vacío (c), que es de 299 mil 792 kilómetros por segundo.