El precio de algunos alimentos de consumo cotidiano comenzó a subir en mercados públicos de la Ciudad de México (CDMX) durante los primeros días de septiembre, justo cuando aumenta la demanda de ingredientes utilizados para preparar pozole, bebidas y otros platillos típicos de las fiestas patrias. Comerciantes reportan incrementos importantes en productos como el jitomate, mientras mantienen la atención sobre el comportamiento del limón y otras frutas y hortalizas durante las próximas semanas.
Uno de los aumentos que más llama la atención es el del jitomate. De acuerdo con vendedores consultados, en algunos puntos de venta el kilogramo pasó de aproximadamente 15 pesos a entre 25 y 30 pesos en cuestión de días. Esto representa un incremento de hasta 15 pesos respecto al precio mencionado por los comerciantes, aunque el costo final puede variar dependiendo del mercado, la calidad y el origen del producto.
Jesús Bautista, comerciante de frutas y verduras, explicó que ha observado un aumento acelerado en el precio del jitomate durante las últimas semanas. También señaló que la cebolla lleva varios días con precios elevados y que el limón suele registrar una mayor demanda durante septiembre.
“Estaba a 15 la semana pasada y ahora está a 25, 30 pesos. Ya con cebolla ya llevamos como 20 días, 30 días ya está cara. Uno de mis favoritos es el limón. En esta temporada de septiembre es cuando más se sube por el pozole, las aguas frescas, margaritas y tequila”, señaló Jesús Bautista, comerciante de frutas y verduras.
Los precios de frutas y hortalizas no son iguales en toda la Ciudad de México. Pueden cambiar considerablemente dependiendo del lugar de compra, la calidad del alimento, su procedencia, disponibilidad y condiciones de comercialización. Por ello, las cifras mencionadas por los vendedores corresponden a los puntos de venta donde trabajan y no necesariamente representan un precio generalizado en toda la capital.
Otro producto que los comerciantes identifican como particularmente demandado durante las fiestas patrias es el limón. El cítrico tiene presencia tanto en platillos tradicionales como en bebidas, por lo que cualquier variación importante en su precio puede sentirse rápidamente en las compras de los hogares y negocios de alimentos.
Jesús Bautista señaló que el consumo aumenta en septiembre precisamente por la gran cantidad de usos que tiene el producto durante las celebraciones.
“El limón agrio sí es el mejor para todo: para el ceviche, camarones, pozole, la cervecita, todo”.
El comportamiento estacional del precio del limón ha sido documentado anteriormente por la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco). La dependencia ha señalado en reportes de precios que este producto puede registrar variaciones relacionadas con su estacionalidad.
Sin embargo, la coincidencia con las fiestas patrias no permite concluir que los movimientos registrados actualmente en mercados capitalinos sean consecuencia exclusiva de las celebraciones. La oferta disponible, las condiciones de producción, el clima y la cadena de comercialización también pueden influir en lo que finalmente paga el consumidor.
Además de una mayor demanda, los comerciantes señalan las condiciones climáticas y las lluvias como otros factores que pueden afectar a frutas y verduras. Los productos perecederos son especialmente sensibles porque una reducción en su tiempo de conservación puede provocar pérdidas para productores y vendedores, además de afectar la cantidad disponible para su comercialización.
Bautista explicó que, durante la temporada de lluvias, algunos productos pueden deteriorarse con mayor rapidez, lo que reduce su tiempo de vida y puede afectar su disponibilidad.
“El clima es lo importante o como está lloviendo, se echa a perder más. Muchos productos ahorita con la temporada de lluvias cuando más se escasean y se pudren de volada. Su tiempo de vida es muy corto”.
La Secretaría de Agricultura ha señalado que distintos factores, entre ellos las condiciones climáticas, disminuciones en la siembra y problemas relacionados con la producción, pueden repercutir tanto en el abasto como en los precios de los productos agrícolas.
Hasta el momento, las autoridades no han informado una causa oficial específica para explicar los incrementos reportados por estos comerciantes en mercados de la Ciudad de México. Por ello, no es posible atribuir las alzas únicamente a la temporada de fiestas patrias.
El impacto termina reflejándose directamente en las decisiones de los consumidores. Cuando una fruta o verdura se encarece demasiado, algunas familias optan por comprar cantidades menores, buscar precios en otros establecimientos o sustituir temporalmente el producto por una alternativa más económica.
Blanca, ama de casa, señaló que cuando un producto aumenta considerablemente de precio busca alternativas para sustituirlo y, cuando su compra es necesaria, opta por llevar una menor cantidad.
“En esa temporada que está más caro no compro ese producto, trato de sustituirlo y buscar. Pues ni modo, tengo que comprar a veces, aunque compro menos”.
La situación muestra cómo una variación de apenas unos pesos por kilogramo puede modificar las compras cotidianas, especialmente cuando varios productos aumentan al mismo tiempo. Con las celebraciones del 15 y 16 de septiembre cada vez más cerca, los precios del jitomate, limón, cebolla y otros ingredientes habituales de las fiestas patrias estarán bajo la mirada de consumidores que buscan evitar que la cena mexicana termine costando más de lo previsto.