En México, una mordedura o rasguño de un animal que pudiera estar infectado con rabia debe atenderse de inmediato, incluso si la herida parece pequeña o el animal no presenta síntomas. Aunque el país logró eliminar la rabia humana transmitida por perros como problema de salud pública, el virus continúa circulando entre animales silvestres y una exposición sin tratamiento oportuno puede tener consecuencias graves.
La recomendación principal es no esperar a sentirse mal. Ante una mordedura, rasguño o contacto de saliva de un animal sospechoso con una herida o mucosa, la zona debe lavarse inmediatamente y la persona debe acudir cuanto antes a una unidad de salud para ser valorada.
Si un perro, gato, murciélago, zorrillo u otro mamífero muerde o rasguña a una persona, actuar rápidamente puede ser determinante. La Secretaría de Salud recomienda limpiar la herida y buscar atención médica para establecer si existe riesgo de rabia y si es necesario iniciar un tratamiento preventivo.
El primer paso es lavar inmediatamente la herida con abundante agua y jabón durante al menos 15 minutos. Esta limpieza ayuda a reducir la cantidad de virus que pudiera estar presente en la zona de exposición.
Posteriormente, se debe acudir de inmediato a una unidad de salud. El personal médico evaluará qué animal provocó la lesión, cómo ocurrió el contacto y qué tipo de herida existe para determinar el nivel de riesgo.
El tercer paso es seguir el tratamiento indicado por el personal médico. Dependiendo de las características de la exposición, pueden recomendarse vacunas antirrábicas y otros tratamientos. También se valorará si la persona necesita protección contra el tétanos u otro manejo específico de la herida.
No es necesario esperar a que el animal enferme o presente un comportamiento extraño. La valoración médica debe realizarse lo antes posible.
La rabia es una enfermedad viral que afecta el sistema nervioso. El virus se encuentra principalmente en la saliva de los animales infectados y puede entrar al organismo mediante una mordedura, un rasguño contaminado con saliva o por el contacto de saliva infectada con heridas abiertas o mucosas, como ojos y boca.
El médico veterinario zootecnista Riad Katrib, presidente de la Asociación Mexicana de Médicos Veterinarios Especialistas en Pequeñas Especies, explicó que el virus puede desplazarse desde el sitio de la exposición hasta el sistema nervioso central si no se actúa oportunamente.
“La rabia es una enfermedad viral. El virus se replica localmente y llega a algún nervio periférico, y del nervio periférico, si no se hace nada, va a ir ascendiendo hasta llegar al sistema nervioso central, y en el sistema nervioso central causa encefalitis. Algo muy importante en el ser humano es que es 100% mortal, no hay ningún tratamiento una vez que llega al cerebro”.
Por esta razón, la prevención después de una posible exposición es fundamental y debe comenzar antes de que aparezcan síntomas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la rabia provoca alrededor de 59 mil muertes humanas cada año en más de 150 países y territorios. Cerca del 95% de los fallecimientos ocurren en África y Asia.
Los niños se encuentran entre los grupos más afectados. Aproximadamente 40% de las víctimas son menores de 15 años, de acuerdo con estimaciones de la OMS.
El impacto de la enfermedad es mayor en comunidades con acceso limitado a servicios médicos y campañas de vacunación, lo que convierte la atención temprana y la prevención en herramientas esenciales para reducir las muertes.
En 2019, México se convirtió en el primer país del mundo en recibir la validación de la OMS por eliminar la rabia humana transmitida por perros como problema de salud pública.
Sin embargo, este reconocimiento no significa que el virus haya desaparecido de México. La rabia puede continuar circulando entre animales silvestres y, durante los últimos años, se han documentado casos humanos asociados con este tipo de fauna.
Por esa razón, las autoridades sanitarias mantienen la recomendación de acudir inmediatamente a una unidad de salud después de una posible exposición. Animales como murciélagos y zorrillos, entre otros mamíferos silvestres, pueden representar una fuente de transmisión si están infectados.
El periodo de incubación de la rabia puede durar semanas o incluso meses, por lo que una persona puede sentirse bien durante un tiempo después de haber sido mordida o expuesta al virus.
Entre los primeros síntomas pueden aparecer fiebre, malestar general y sensaciones anormales, dolor o molestias en la zona de la herida. Conforme la enfermedad progresa, pueden presentarse ansiedad, confusión y dificultad para tragar.
Otro de los signos asociados con la enfermedad es la hidrofobia, término que describe las dificultades o espasmos relacionados con el intento de beber agua que pueden presentarse en fases neurológicas de la rabia.
El punto más importante es que no se debe esperar a desarrollar síntomas para buscar atención médica. Una vez que aparecen las manifestaciones clínicas de la rabia, la enfermedad es casi siempre mortal.
La transmisión de rabia entre personas es extraordinariamente rara y no ocurre mediante el contacto cotidiano. La principal vía de infección para los seres humanos es la exposición a la saliva de un mamífero infectado, particularmente a través de mordeduras.
Por ello, las medidas preventivas se concentran en evitar el contacto con animales silvestres, atender inmediatamente cualquier mordedura o exposición sospechosa y mantener protegidos a los animales de compañía.
La vacunación de los animales de compañía constituye una de las herramientas más importantes para interrumpir la transmisión de la rabia y reducir el riesgo para las personas.
El médico veterinario zootecnista Iker Asteinza, presidente de la Asociación Mexicana de Hospitales Veterinarios, destacó la importancia de esta medida preventiva tanto para los animales como para los seres humanos.
“Definitivamente la vacunación es la clave para justamente tratar de acortar el riesgo que tenemos como fauna silvestre hacia los humanos, porque como veterinarios estamos preocupados por perros y gatos, pero es una enfermedad zoonótica, es decir, podemos contagiarnos nosotros y también en humanos es mortal”.
Los tutores de perros y gatos deben mantener al día la vacunación antirrábica de sus animales conforme al esquema y las recomendaciones de las autoridades sanitarias y de su médico veterinario.
Ante una mordedura, rasguño o contacto sospechoso con un mamífero, la recomendación es clara: lavar la zona durante al menos 15 minutos y buscar atención médica inmediatamente. No se debe esperar a que aparezcan síntomas.