Durante la temporada vacacional, las familias deben extremar precauciones con niñas y niños, ya que un objeto atorado en la garganta o una inmersión accidental en algún líquido puede provocar falta de oxígeno y poner en riesgo su vida en cuestión de minutos.
La doctora Ma. Teresa Mata Navarrete, pediatra y maestra en Salud Pública, advirtió sobre estos accidentes y sus posibles secuelas. La información corresponde a una alerta preventiva general y no precisa una alcaldía, municipio, ciudad o estado específico donde hayan ocurrido los hechos.
Los accidentes pueden presentarse dentro del hogar o durante las vacaciones familiares. De acuerdo con la especialista, los niños de alrededor de 5 años se encuentran entre los más susceptibles a este tipo de situaciones, por lo que mantener una vigilancia constante resulta fundamental.
El peligro no se limita a los objetos que pueden quedar atorados en la garganta. Recipientes con líquidos que permanecen al alcance de los menores también pueden convertirse en un riesgo. En ambos escenarios, una de las consecuencias más graves es la hipoxia, es decir, una cantidad insuficiente de oxígeno disponible para los tejidos del organismo.
La doctora María Teresa Mata Navarrete, pediatra y maestra en Salud Pública, explicó que tanto la obstrucción de las vías respiratorias como los accidentes por inmersión pueden ocasionar problemas de oxigenación.
“Tenemos accidentes de inmersión. Son cosas aparentemente diferentes porque uno es por un objeto, que trae asfixia, y otro es por inmersión en algún líquido; que los papás no tengan destapados los botes que tengan ahí de aceite o qué sé yo. No estamos hablando de quemaduras, estoy hablando de ese tipo de líquidos. Entonces, también eso es algo muy importante. Los dos, tanto por asfixia por objeto como por ahogamiento, conllevan a un problema de hipoxia y esto quiere decir que no hay una respiración adecuada”.
Uno de los problemas dentro de los hogares es que no todas las personas conocen técnicas de primeros auxilios ni saben cómo reaccionar cuando alguien se atraganta o sufre un accidente por inmersión. Cuando la víctima es un menor de edad, actuar correctamente adquiere especial importancia debido a las consecuencias que puede ocasionar la falta de oxígeno.
Contar con capacitación en primeros auxilios puede ayudar a que las personas sepan cómo responder mientras se solicita atención profesional. Ciudadanos consideran que estos conocimientos deberían difundirse con mayor frecuencia en espacios cotidianos como escuelas y centros de trabajo.
Edith, ciudadana consultada sobre la importancia de contar con estos conocimientos, consideró necesario impulsar una mayor capacitación para responder ante emergencias.
“Pues por cualquier emergencia siempre se necesita que alguien sepa primeros auxilios y que pueda ayudar, incluso para ti. ¿Las autoridades deberían impartir primeros auxilios en la escuela o el trabajo? Sí, por eso mismo, para tener conciencia”.
La asfixia y el ahogamiento representan un riesgo particularmente grave para niñas, niños y adolescentes. En la información proporcionada se señala que, entre los menores de 3 a 14 años, este tipo de accidentes figura entre las principales causas de muerte, después de las lesiones de tránsito. Por ello, la prevención y una reacción rápida ante una emergencia pueden resultar determinantes.
Además, sobrevivir a uno de estos episodios no necesariamente significa que el peligro haya terminado. La falta prolongada de oxígeno puede afectar órganos vitales y provocar complicaciones que se manifiesten posteriormente, dependiendo de la gravedad y duración del episodio.
La doctora Ma. Teresa Mata Navarrete explicó que las consecuencias de una oxigenación insuficiente pueden afectar tanto el desarrollo físico como el neurológico de los menores.
“Pueden llegar a tener, por ejemplo, convulsiones; llegan a tener alteraciones del desarrollo neuromuscular o mental y, obviamente, muchas secuelas se quedan por falta de oxigenación en los órganos vitales”.
Durante los periodos vacacionales también existe preocupación por los accidentes por inmersión, especialmente cuando las familias acuden a albercas, playas u otros lugares recreativos con agua. Los menores que todavía no han desarrollado habilidades suficientes para nadar pueden encontrarse en una situación de mayor vulnerabilidad.
La supervisión de los adultos adquiere especial relevancia en estos espacios. Un descuido puede colocar a un niño en una situación peligrosa, por lo que padres y responsables deben mantener especial atención cuando los menores se encuentran cerca o dentro del agua.
La doctora Mata Navarrete destacó que el riesgo aumenta particularmente entre quienes todavía no saben nadar y son llevados a sitios recreativos durante las vacaciones.
“Esto es un punto muy importante, ya que, sobre todo, hay niños que todavía no tienen esas habilidades para nadar, ya sea en albercas o hasta cuando los llevan al mar de vacaciones”.
La prevención comienza con medidas cotidianas: mantener objetos peligrosos y recipientes con líquidos fuera del alcance de los menores, supervisarlos permanentemente cerca del agua y contar con conocimientos básicos para responder ante una emergencia. Frente a una obstrucción de las vías respiratorias o un accidente por inmersión, solicitar inmediatamente los servicios de emergencia y aplicar únicamente maniobras de primeros auxilios adecuadas a la edad y para las que se tenga capacitación puede ser decisivo.