En escuelas de la Ciudad de México (CDMX), padres y madres de familia, organizaciones civiles y especialistas advirtieron que la suspensión del uso de teléfonos celulares durante las actividades escolares puede ayudar a reducir distracciones, pero también abre una preocupación clave: qué pasará con los dispositivos durante la jornada y cómo podrán utilizarlos los estudiantes si ocurre una emergencia.
Aunque algunas familias respaldan limitar los celulares dentro de las aulas, consideran indispensable que la medida esté acompañada de reglamentos claros, protocolos de emergencia y mecanismos de resguardo que definan quién será responsable de los teléfonos de decenas o incluso cientos de alumnos.
La suspensión aplicará en salones, bibliotecas y durante actividades académicas, y entrará en vigor a partir del próximo 3 de noviembre.
Padres apoyan limitar los celulares, pero piden garantías
Para algunos padres, restringir el uso de los dispositivos puede ayudar a que los estudiantes se concentren en las clases y convivan más con sus compañeros. Sin embargo, la discusión no se limita a decidir si los teléfonos deben permanecer guardados.
Las familias también quieren saber dónde quedarán los dispositivos, quién responderá por ellos y qué procedimiento deberán seguir los estudiantes cuando necesiten comunicarse con sus padres ante una emergencia.
Maribel, madre de familia, consideró positiva la medida por las distracciones que pueden provocar los teléfonos durante las actividades escolares.
“Yo digo que está bien porque se distraen muy fácil con el teléfono y la escuela es para pasar tiempo de calidad con sus compañeros, aprender”.
La preocupación crece porque cada plantel tiene condiciones distintas y no todas las escuelas necesariamente cuentan con espacios destinados al resguardo seguro de una gran cantidad de celulares.
¿Dónde guardarán los celulares de los estudiantes?
Uno de los principales cuestionamientos de la Asociación Nacional de Padres de Familia es qué ocurrirá físicamente con los teléfonos mientras su uso permanezca restringido.
La organización sostiene que todavía hace falta establecer un reglamento suficientemente claro tanto para estudiantes como para autoridades educativas. También pide definir quién asumirá la responsabilidad en caso de pérdida, daño o cualquier incidente relacionado con los dispositivos.
Además, plantea la necesidad de conocer si todos los planteles cuentan con condiciones para aplicar la medida o si algunas escuelas necesitarán espacios especiales, mecanismos de seguridad o recursos adicionales para almacenar los teléfonos durante la jornada.
José Alejandro Aguila, representante de la Asociación Nacional de Padres de Familia, consideró que la disposición necesita reglas con mayor claridad y certeza.
“No hay ni dónde guardar los celulares. Nosotros pensamos que esta medida se debió haber legislado y salir como ley. Un acuerdo secretarial cualquiera lo tumba, en cualquier momento lo tumba. Entonces sí requerimos que haya unas reglas más claras”.
81% de los docentes considera necesario regular los dispositivos
El debate sobre el uso de celulares en las escuelas también incluye a los docentes. El pasado 31 de agosto, la Secretaría de Educación Pública informó que 81% de los maestros considera necesario regular el uso de dispositivos electrónicos dentro de las aulas, de acuerdo con una encuesta realizada por autoridades federales.
El dato muestra que existe un amplio respaldo entre docentes para establecer límites, aunque padres y organizaciones señalan que la implementación también debe considerar las condiciones particulares de cada comunidad escolar.
José Alejandro Aguila sostuvo que una consulta previa con familias, profesores y estudiantes podría haber permitido diseñar una regulación con mayor consenso.
“Nos debieron haber tomado en cuenta, haber hecho una encuesta, hacer estadísticas, porque a lo mejor saldría una mejor medida para poder regular el uso del teléfono celular en las escuelas”.
Para la organización, escuchar a las comunidades escolares permitiría identificar necesidades específicas antes de aplicar restricciones generales.
¿Qué pasará si un alumno necesita su celular por una emergencia?
En la Ciudad de México, algunas escuelas ya comenzaron a convocar a padres y madres a reuniones para explicar cómo funcionarán las nuevas disposiciones. Una de las dudas que más preocupa a las familias es qué sucederá cuando un estudiante necesite comunicarse urgentemente con sus padres.
Para las familias consultadas, limitar los dispositivos durante las clases no necesariamente significa impedir por completo su acceso. Una alternativa sería mantenerlos bajo resguardo y permitir su uso únicamente cuando exista una circunstancia justificada.
Maribel planteó que las escuelas podrían establecer un procedimiento específico para estos casos.
“Pues para una emergencia sí sería muy bueno o implementar una regla de decir: okay, entramos a la escuela, dejamos el teléfono y, si hay una emergencia, tomarlo y solo usarlo para emergencia”.
El reto será establecer reglas que permitan actuar rápidamente ante una situación extraordinaria sin convertir las excepciones en una vía para mantener el uso cotidiano de los teléfonos durante las actividades escolares.
Retirar los celulares no resuelve todo el problema, advierten especialistas
Especialistas consideran necesaria una regulación del uso de teléfonos celulares entre niños y adolescentes debido a riesgos asociados con la exposición excesiva a pantallas, el ciberbullying, el robo de identidad y problemas relacionados con la salud emocional.
Sin embargo, advierten que retirar los dispositivos durante las clases no resolverá por sí solo los desafíos relacionados con el uso de la tecnología. La estrategia también tendría que incorporar educación digital, acompañamiento familiar y herramientas para enseñar a los estudiantes a utilizar internet de manera responsable dentro y fuera de la escuela.
Adolfo Gracia, profesor de la UNAM, consideró que concentrar la estrategia únicamente en limitar el uso del celular dentro del aula deja fuera lo que ocurre después del horario escolar.
“Justamente es como intentar tapar el sol con un dedo, tapo esta parte del uso de los teléfonos en el aula, pero no veo lo que hacen los alumnos después, y no ayudó a regular o a ayudarlos a que tengan un uso correcto de las tecnologías enfocado a su aprendizaje y a su desarrollo personal”.
La advertencia pone sobre la mesa un desafío más amplio: no solo limitar el acceso a los dispositivos, sino enseñar a niños y adolescentes a utilizarlos de manera segura y útil.
Escuelas enfrentan otro reto: enseñar a usar la tecnología
La regulación también abre un debate sobre cómo reducir las distracciones provocadas por los teléfonos sin afectar el desarrollo de habilidades digitales que actualmente son necesarias en ámbitos educativos y profesionales.
Computadoras, celulares y otras herramientas tecnológicas forman parte de la vida cotidiana y del mercado laboral. Por ello, especialistas señalan que las escuelas enfrentan un doble desafío: establecer límites cuando los dispositivos interfieren con el aprendizaje y, al mismo tiempo, enseñar a los estudiantes a utilizarlos de manera crítica, segura y productiva.
Adolfo Gracia destacó que entender el funcionamiento y las aplicaciones de estas tecnologías también forma parte de la preparación de niños y jóvenes.
“No podemos pensar en el mundo actual sin las tecnologías digitales, ¿no? Sin la computadora, sin el teléfono celular que lo llevamos a todos lados. Todos los lugares, o la mayor parte de los lugares, trabajan con algún tipo de tecnología, ¿no? Entonces, también entender el funcionamiento de estas, la aplicación de las tecnologías, es importante para el desarrollo profesionalizante de los niños, que justamente queremos que sean personas productivas y críticas, eventualmente”.
La suspensión del uso de celulares abre así una discusión que va más allá de sacar los dispositivos de las aulas. Padres de familia, organizaciones y especialistas plantean que la medida necesita reglas claras para su resguardo, protocolos que permitan utilizarlos ante emergencias y una estrategia de educación digital que prepare a los estudiantes para convivir responsablemente con una tecnología que seguirá formando parte de su vida cotidiana.
Con información de Arturo de la Sancha.