Más de 530 Mil Jóvenes Están sin Empleo en México: el Reto para Salir Adelante
CLAP atiende a más de 4 mil 200 jóvenes al año con acompañamiento emocional, educativo y laboral en Ciudad de México y Chihuahua.
Más de 4 mil jóvenes reciben acompañamiento de CLAP al año. Foto: Archivo | Cuartoscuro
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Más de 530 mil personas de entre 15 y 24 años estaban sin empleo hasta junio, mientras 34% de los jóvenes tiene la secundaria como nivel educativo máximo
En México, adolescentes y jóvenes representan casi una cuarta parte de la población, pero una parte importante enfrenta obstáculos para continuar sus estudios y conseguir un empleo. Las cifras dimensionan el reto: se estima que 34% de los jóvenes tiene la secundaria como nivel educativo máximo, mientras que hasta junio había más de 530 mil personas de entre 15 y 24 años sin empleo.
El panorama no solo implica dificultades económicas. La falta de acceso a educación, capacitación y empleos con condiciones adecuadas puede limitar las posibilidades de desarrollo de una generación que busca incorporarse a la vida productiva del país.
Ante esta realidad, hace cinco años surgió CLAP, una organización mexicana que brinda acompañamiento emocional, educativo y laboral a adolescentes y jóvenes. Actualmente trabaja con más de 4 mil 200 personas al año, a través de sedes ubicadas en Ciudad de México (CDMX) y Chihuahua.
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El objetivo es generar espacios donde los participantes puedan fortalecer sus capacidades, desarrollar habilidades y encontrar herramientas para incorporarse al mercado laboral. Además de actividades artísticas y recreativas, la organización ofrece capacitación en áreas digitales, ventas y otras competencias relacionadas con oportunidades de empleo.
Diego Alcázar, director de CLAP, explica que una característica que encuentra constantemente entre los jóvenes es su interés por aprender, aunque muchas veces no tienen acceso a los espacios o métodos que necesitan.
“Yo diría que, por un lado, increíbles unas ganas de aprender, que a veces no encuentran dónde aprender de la forma que quisieran aprender, y eso es tan común desde adolescentes de 13 años hasta 29 años. Creo que hay como esta sed no saciada”.
Entre las jóvenes que han participado en CLAP se encuentra Ada, de 20 años, quien actualmente estudia pedagogía. Para ella, acercarse a la organización significó encontrar un espacio seguro en el que puede complementar sus estudios, desarrollar capacidades y relacionarse con otras personas.
Su experiencia también pone sobre la mesa un desafío que afecta a numerosos jóvenes: encontrar oportunidades que no solo permitan aprender, sino que puedan convertirse en herramientas para mejorar sus condiciones de vida y favorecer la movilidad social.
Ada explica que su formación académica ha encontrado un complemento en las actividades que realiza dentro de la organización.
“Voy apenas a mitad de la carrera, ahí echándole ganas, y pues me apasiona mucho la pedagogía. La verdad, creo que el hecho de llegar aquí a CLAP es como sumar mucho lo que estudio con lo que veo. Creo que para los jóvenes es una oportunidad muy especial porque, si algo falta en la ciudad, son oportunidades para desarrollar talentos, estabilidades y cosas incluso que influyen a lo mejor en la movilidad social”.
Uno de los principales enfoques de CLAP es preparar a jóvenes para acceder a trabajos que puedan ofrecer mejores ingresos, incluso cuando no cuentan con estudios universitarios. Para ello, la organización identifica áreas laborales en las que determinadas habilidades pueden abrir oportunidades económicas y desarrolla programas de capacitación enfocados en ellas.
Diego Alcázar señala que la estrategia busca conectar la formación con empleos capaces de generar ingresos por encima de la línea de bienestar.
“Tenemos bien identificados cuáles son esos trabajos que a algún joven que no tiene estudios universitarios pueden pagarle por arriba de la línea de bienestar y tenemos un programa que busca formarlo de una forma muy ágil”.
La preocupación adquiere mayor relevancia frente a las advertencias de organismos internacionales. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), las personas jóvenes pueden ser más propensas a aceptar trabajos con tareas peligrosas o empleos con condiciones laborales deficientes.
Entre los factores que pueden aumentar esta vulnerabilidad se encuentran la falta de experiencia, el nivel educativo, factores psicológicos y un menor poder de negociación frente a los empleadores.
Con más de 530 mil jóvenes de entre 15 y 24 años sin empleo hasta junio y 34% que tiene la secundaria como máximo nivel educativo, ampliar las alternativas de capacitación y el acceso a trabajos con mejores condiciones se convierte en uno de los desafíos para México. Iniciativas como CLAP buscan intervenir precisamente en ese punto: ofrecer herramientas para que miles de jóvenes puedan transformar sus ganas de aprender en oportunidades educativas y laborales concretas.