Hasta principios de septiembre de 2026, lo peor que se podía decir de Ed Sheeran, según The Guardian, era que su música es "aburrida"; un crítico del medio británico, incluso, lo llamó estandarte del "'Nuevo Aburrimiento', una corriente anti-diversión que se ha arraigado profundamente" y lo comparó con "papel tapiz".
Para la mala suerte de Sheeran, eso no sería lo peor que se diría de él a partir del 15 de septiembre de 2026, cuando el rapero Macklemore anunció que lo presionaron para salir de la gira del cantante británico por haber defendido a Palestina en el concierto del que fue telonero en el MetLife Stadium.
La conversación que puso en jaque a Sheeran fue con Robert Kraft, un multimillonario de 85 años y amigo del músico, quien, incluso, tocó en su boda en 2022.
Sonó el teléfono, pero esta no era una llamada de cortesía. Según reveló The Wall Street Journal, en 40 minutos Kraft le explicó a Sheeran que no recibiría a Macklemore en su estadio.
La llamada, según el WSJ, tuvo un tono más personal que de negocios. Una persona familiarizada con la llamada contó que Kraft dijo sentir empatía por el pueblo palestino y entender que el tema era complejo, pero que consideraba las palabras de Macklemore "discurso de odio" y no libertad de expresión.
También le dijo a Sheeran que, a su juicio, el verdadero agresor del conflicto era Hamás, y le recordó que Macklemore ya había sido acusado de antisemitismo en 2014 por un disfraz con estereotipos judíos, por el que el rapero ofreció disculpas en su momento.
Kraft no estaba solo en la intención de sacar a Macklemore del escenario. El WSJ identificó a otros dueños de la NFL que rechazaban la gira si Macklemore seguía en el cartel: David Tepper, de los Panthers; Arthur Blank, de los Falcons, y Jeffrey Lurie, de los Eagles.
Para entender por qué sonó ese teléfono, hay que volver a Nueva Jersey.
El 4 de septiembre, Macklemore abrió el show de Sheeran en el MetLife Stadium, gritó consignas a favor de Palestina, proyectó imágenes de la devastación en Gaza e interpretó "Hind's Hall", su canción sobre las protestas propalestinas en universidades estadounidenses.
Dijo desde el escenario que una de sus razones para sumarse a la gira era repetir ese mensaje ante grandes multitudes en todo el país. Sus siguientes fechas, el 25 y 26 de septiembre, eran en el Gillette Stadium, propiedad de Kraft.
El discurso de Macklemore llegó a los titulares periodísticos de todo el mundo y, por supuesto, a ojos de Kraft, quien, según el WSJ, "no suele ocuparse de seleccionar a los teloneros de los conciertos en el estadio de su equipo de la NFL", pero esta vez no lo dejó pasar.
Robert creció en una familia judía ortodoxa. Junto con su esposa, Myra (fallecida en 2021), apoyó escuelas, hospitales y sinagogas en Estados Unidos y en Israel, por lo cual en 2019 fue reconocido con el Premio Génesis, considerado como el Premio Nobel Judío, y además es amigo de Donald Trump.
El conflicto derivado de la llamada llegó el lunes 14, cuando Messina, la promotora de la gira de Sheeran, anunció que Macklemore quedaba fuera de las ocho fechas restantes en Estados Unidos. Según la empresa, los recintos les habían notificado que no permitirían el concierto con él en el cartel, lo que obligaría a cancelar la gira y afectaría a cientos de miles de fans.
Ese mismo día, Macklemore publicó en Instagram un comunicado largo. Ahí dijo que Sheeran le contó que Kraft había reunido a otros dueños de estadios y que, entre todos, le plantearon un ultimátum: o Macklemore salía de la gira o Sheeran no tocaría en sus recintos.
Lo curioso es el tono. Llamó "amigo" a Sheeran y describió las conversaciones de esa semana como difíciles, nacidas "del cariño y el respeto", pero terminadas en un desacuerdo de fondo. Reconoció además que Sheeran estaba en una posición incómoda, con su postura apolítica puesta a prueba como nunca antes.
En cambio, el tono de Sheeran en su respuesta fue más distante. Escribió en Instagram que era importante "poner algunos hechos" sobre la mesa y confirmó que había aceptado que Macklemore eligiera su propio repertorio y que los recintos le avisaron que cancelarían los shows. Su línea central fue: "La salida de Macklemore fue decisión del promotor, no mía".
Según Sheeran, Macklemore "me pidió unirse a mi gira el año pasado y acepté, porque lo respeto como artista", y no mencionó el cariño y el respeto que, según Macklemore, los había unido por 13 años.
Kraft también respondió. Confirmó que él tomó la decisión de vetar a Macklemore en el Gillette y la justificó al decir que la petición de libertad en Palestina del rapero era "discurso de odio".
La postura de Sheeran no convenció a quienes compartían cartel con él. Ese mismo martes renunciaron cuatro actos de apoyo y todos los teloneros programados.
Finneas, Lukas Graham y Aaron Rowe se bajaron en solidaridad, igual que Beoga, la banda que acompaña a Sheeran en el escenario. Cada uno lo explicó a su manera:
Finneas escribió en Instagram que los artistas no deben ser silenciados cuando hablan por los oprimidos, y que decidió retirarse de sus fechas con Sheeran porque está con Palestina y su gente.
Lukas Graham dijo que el tamaño de la cuenta bancaria de alguien no le da derecho a controlar la conversación ni a decidir qué sufrimiento se reconoce, y aclaró que su cariño por Sheeran no cambió.
Aaron Rowe agradeció a Sheeran la oportunidad y la amistad, pero escribió que como irlandés conoce bien el genocidio, la hambruna forzada y la ocupación violenta.
Beoga, la banda de folk irlandés, es la salida de mayor peso. Toca con Sheeran desde hace más de diez años, es miembro fundador de Irish Artists For Palestine y pidió mantener la amistad y apostar por el diálogo.
Pero la tormenta para Sheeran no terminó ahí. Fuera del escenario, la política y el rock tomaron partido.
El martes, la congresista Alexandria Ocasio-Cortez apuntó sobre todo a Kraft. Dijo que lo ocurrido no trata de uno o dos artistas, sino de cómo un puñado de dueños de estadios y de élites pueden impedir que se hable de un tema enorme, en este caso Gaza.
Añadió que hay que ser muy claros sobre lo peligroso del precedente. Con Sheeran fue más ambivalente. Dijo tener empatía por su situación y que "juega un papel", pero que el problema mayor es la capacidad de Kraft de presionar a varios recintos a la vez. Aun así, cuando TMZ le preguntó si cambiaría de estación si sonaba Sheeran en la radio, respondió que sí.
Roger Waters fue bastante menos diplomático. En un video en Instagram dijo que hay dos tipos de personas: las que hacen lo correcto, como Macklemore, y las que hacen lo incorrecto, entre las que incluyó a Sheeran. El video abría con el texto "Ed Who?", una burla al nombre de Sheeran.
El miércoles 16, Macklemore intentó mover la conversación a otro lugar. Anunció que donaría 1 millón de dólares, la totalidad de sus ganancias netas de la gira, a seis organizaciones que apoyan al pueblo palestino: el Palestine Children's Relief Fund, HEAL Palestine, Gaza Soup Kitchen, Medical Aid for Palestinians, American Near East Refugee Aid y la UNRWA.
"Sea lo que sea en lo que no coincidamos, quizá podamos estar de acuerdo en esto: las vidas palestinas merecen ser protegidas", escribió e invitó a Kraft a igualar la cifra.
Kraft respondió anunciando una donación de 2 millones de dólares para combatir la crisis humanitaria en la región. Dijo que, horas antes del reto de Macklemore, Sheeran lo había llamado para pedirle que se comprometiera con esa cantidad para igualar una donación del propio cantante.
En este contexto, Sheeran tiene fechas confirmadas en Estados Unidos hasta el 7 de noviembre, en Tampa. Después, la gira seguirá por Sudamérica en noviembre y diciembre. Su próximo concierto es este 19 de septiembre en Filadelfia y, aún no se sabe qué artista le abrirá.
DSB