Tradición y Orgullo Indígena: Así Cosechan Flor de Cempasúchil en Tixtla, Guerrero
Cada año, cientos de hectáreas de Tixtla se pintan de amarillo y rojo con miles de flores de los muertos

Cada año, cientos de hectáreas de Tixtla se pintan de amarillo y rojo con miles de flores de los muertos

En la víspera del Día de Muertos, el municipio de Tixtla se convierte en el principal productor de flores en Guerrero para estas festividades. Cada año, cientos de hectáreas de Tixtla se pintan de amarillo y rojo con miles de flores de cempasúchil y terciopelo.
Tixtla, que en náhuatl significa "en la masa del maíz", es uno de los municipios más importantes de la entidad, pertenece a la región Centro y se localiza al noreste de Chilpancingo. Destaca por su agricultura, ganadería y la actividad industrial con molinos de nixtamal, tortillerías, panaderías y fábricas que lo convierten en un punto clave para la economía de la región.
Don Higinio Castrejón, de 66 años de edad, siembra y cosecha estas flores desde que era niño. Y como cada año espera con felicidad y orgullo el corte de la flor.
"Ya va a empezar, como el 30 empiezan a cortarla. Vienen muchas personas de la Costa. De donde sea pues, vienen por la flor”, contó a N+ mientras realiza su trabajo en el campo.
Desde agosto comienza el proceso de siembra de la flor de cempasúchil y de la flor de terciopelo, que son icónicas de estas festividades de Día de Muertos.
El cempasúchil es de origen mesoamericano. Su presencia en los rituales mortuorios está registrada antes de la Conquista. Los mexicas utilizaban el cempasúchil para decorar altares, ofrendas y sepulcros fúnebres. Con su característico aroma y brillante color funge como la luz para guiar el camino de las almas hasta sus hogares.
El cempasúchil es nativo de México y tiene distintas variedades, todas son especiales por su tamaño, color, olor e incluso por los cuidados que deben tener para su cultivo.
Mientras que la flor de terciopelo, también conocida como “cresta de gallo” o “mano de león”, es considerada una planta anual; es decir, que germina, florece y sucumbe en el curso de un año. A diferencia del cempasúchil que es brillante e ilumina en la ofrenda, el rojo intenso, púrpura o carmín, simboliza el duelo y luto.
En Tixtla, es hasta finales de octubre que esta flor comienza a ser cortada para darse a la venta al público en general para adornar los altares propios de las festividades de Día de muertos, no solamente en Guerrero sino también en distintas partes de México.
"Vemos que ya comienza a venir la gente aquí a Tixtla, a comprar sus flores para los días de muertos. Cada año vienen de fuera y a estos lugares siempre suelen venir muchas personas", dijo Felipe Valdez, habitante de la zona.
Además de los altares de día de muertos, la flor de cempasúchil también es utilizada como adorno para otros festejos. Así nos contó el artesano, Reynaldo Gómez.
“Por ejemplo, para San Juditas que es el 28 de este mes, usan la flor para hacer cadenas. Desde hoy se empiezan a vender para el día de mañana, no nada más para el Día de Muertos".
Actualmente, la semilla que se utiliza para estas flores es criolla, convirtiendo su producción desde hace décadas en una forma de vida y sustento para miles de familias indígenas y campesinas en Tixtla.
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