¿Por Qué el Cempasúchil Florece en Octubre? La Ciencia Detrás de la Flor de Día de Muertos
La planta es un símbolo de conexión entre los vivos y los muertos, por eso es clave en la ofrenda

La planta es un símbolo de conexión entre los vivos y los muertos, por eso es clave en la ofrenda

El Día de Muertos es una de las fechas más esperadas por los mexicanos. El ritual, los colores, sabores y olores son la mezcla de tradición que enorgullece a cada rincón del país. Y la celebración se engalana con el cempasúchil, la flor que guía a los difuntos hasta los altares colocados en su honor. Pero, ¿cuál es la ciencia detrás de su cultivo?
Esta planta cuyo nombre proviene del náhuatl cempoalxóchitl: cempoal (veinte) y xóchitl (flor), y significa “veinte flores” o “flor de la veintena”, pertenece a un cultivo de riego y temporal que en la Ciudad de México predomina en el suelo de conservación de las alcaldías Xochimilco y Tláhuac, mientras que su distribución puede ser directo con los productores hasta los mercados o puestos de cada colonia.
El cempasúchil es diverso, no obstante, según la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, las variedades más cultivadas son las especies Marvel gold, Marvel orange y Marvel lemon, las cuales se caracterizan por su brillante color naranja y suave aroma.
También es común el Clemolito, una variedad nativa de México. Es una planta más pequeña de cempasúchil, pero destaca por sus tonos que van del amarillo al rojo intenso, además del aroma más fuerte y duradero.
Según datos oficiales de la Secretaría de Medio Ambiente de la CDMX (Sedema), el año pasado la producción local alcanzó 6.3 millones de plantas este año y generó una derrama económica estimada de 101.7 millones de pesos, lo que se traduce en beneficio para 460 familias de Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta.
Los productores de estas demarcaciones aseguran que el cempasúchil puede “darse” todo el año, sin embargo, hay una temporada especial para su florecimiento.
En la producción del cempasúchil se aplican técnicas ancestrales como el “chapín”, que consiste en usar el lodo fértil de los canales para formar unas camas de cultivo, con ello, se mantiene la profundidad de los canales, se favorece la infiltración del agua, mejora la recarga de acuíferos y protege la zona chinampera.
Ahora bien, la temporada de florecimiento de esta emblemática planta es en octubre y su brote está ligado a la combinación de diversos factores. Uno de los más importantes es su sensibilidad al fotoperiodo, es decir, a sus funciones dependiendo si es de día o de noche.
En el caso del cempasúchil, cuando se acerca el otoño y se reducen las horas de luz, entonces, esta variación actúa como un estímulo que le indica que su fase de crecimiento vegetativo finalizó y, por lo tanto, tiene que aparecer los botones con el tamaño y pigmentación perfectos.
La llegada de octubre no es una coincidencia con Día de Muertos: el cempasúchil responde a un cambio natural que ocurre cada año.
Esta flor requiere de condiciones térmicas y humedad especiales durante al menos cuatro meses para completar su desarrollo desde la semilla hasta la floración. La siembra comienza entre junio y julio, por lo que las lluvias son clave para el crecimiento de su tallo y follaje.
EPP
