Un extenso complejo camboyano era usado para cometer ciberfraudes en todo el mundo a través de un entramado que incluía réplicas de estaciones de policía y bancos, así como guiones románticos.
El recinto, en la localidad fronteriza con Tailandia de O’Smach (provincia de Oddar Meanchey), es solo uno de los centenares que existen en Camboya y otros países del Sudeste Asiático para estafar a personas.
De acuerdo con expertos y la ONU, estos sitios aparecieron vinculados a casinos en esta región del mundo y tras la pandemia se volcaron a los fraudes electrónicos, publicó la agencia EFE, que pudo entrar a este lugar.
El Ejército tailandés, que permanece en O´Smach por un acuerdo con Camboya sobre su conflicto fronterizo, permitió acceder a uno de estos complejos, ahora vacío tras un bombardeo de Bangkok en diciembre de 2025, durante el último episodio de enfrentamientos.
Hasta estos centros llegaron trabajadores de muchos países - atraídos por ofertas de empleo o víctimas de trata- defraudan con tecnología punta a personas de todo el planeta bajo órdenes de mafias, la mayoría chinas, según expertos y la ONU.
Dentro de uno de los edificios del complejo, quedaron restos de comida y plantas marchitas, lo que sugiere que fue abandonado a roda prisa, así como uniformes falsos y placas policiales en habitaciones decoradas como comisarías de Brasil, Australia, India, China, Vietnam, Indonesia y Singapur.
La idea, según se pudo constatar, era suplantar a la policía y a las autoridades de otros países para conseguir que las víctimas transfieran fondos a cuentas bancarias a partir de un supuesto robo de identidad.
En otro edificio, acribillado a balazos, con un coche calcinado en el exterior, albergaba en su sótano lo que el Ejército tailandés sospecha que eran celdas de aislamiento, con cámaras de videovigilancia.
Unas 60 personas de Nepal y Pakistán que escaparon de O'Smach en enero de 2025 denunciaron torturas si no llegaban a un número determinado de estafas, según medios como Radio Free Asia.
También se ubicó un hospital, el cual ofrecía consultas, formularios en chino, un quirófano y una farmacia, cerca de un área de ocio con restaurantes, tiendas y locales de masaje.
Según la ONU, con datos de julio, unas 300 mil personas están atrapadas en centros de estafas del Sudeste Asiático, sometidos a violencia, abusos sexuales y torturas.
La ONG Blue Dragon Children's Foundation, con sede en Vietnam y dedicada a combatir la trata, declaró a EFE que ha rescatado a casi 800 personas de centros de la región desde 2022, y que prácticamente todas "han sufrido violencia física y psicológica", apuntó su fundador, Michael Brosowski.
Detrás de los abusos y las múltiples víctimas hay un negocio multimillonario. Según estimaciones de julio de Naciones Unidas, solo el pasado año generó pérdidas en el Sudeste Asiático, Australia y Nueva Zelanda de entre 88 mil y 114 mil millones de dólares.
Para expertos, se trata de un problema mundial, ya que estos centros de estafas se están trasladando a otros puntos del Sudeste Asiático y naciones insulares del Pacífico, sur de Asia, África Occidental y América.
ICM