La inversión hecha por el régimen de Kim Jong-un para tener una unidad cibernética de élite comienza a dar resultado y allega recursos de miles de millones de dólares al gobierno de este hermético país.
A diferencia de la controlada población norcoreana, el ejército de piratas informáticos, que presuntamente estuvieron detrás del robo de 6 mil 300 mdd de la plataforma de criptomonedas Binance, tiene algunas ventajas.
Quienes forman esa unidad pueden acceder a un espacioso apartamento en la capital, Pionyang, y enormes recompensas en divisas fuertes, aunque para ello tienen que cumplir con agotadoras jornadas de trabajo.
Otros privilegios a los que pueden optar los hackers son viajes al extranjero a países aliados, como China, donde pueden acceder a internet con mayor libertad.
Según desertores y analistas, el líder norcoreano ha reunido a un grupo de talla mundial usando incentivos en un programa que lleva más de una década de estar en marcha.
En 1998, Corea del Norte creó una unidad cibernética, pero tuvo su impulso con la llegada de Kim al poder, quien en 2013 puso a la guerra cibernética al mismo nivel de importancia que las armas nucleares y misiles.
La selección de candidatos comienza en la escuela secundaria, ya a los 11 o 12 años de edad, y las autoridades eligen entre 150 y 200 niños al año para que estudien informática, explicaron Kim Heung-kwang, el antiguo formador, y dos desertores que trabajaban en el sector de las tecnologías de la información.
A los 17 años, los que obtienen mejores resultados son enviados a las mejores universidades de Corea del Norte y se someten a una nueva selección antes de que unos pocos elegidos ingresen finalmente en la unidad cibernética del ejército como hackers.
Se les forma en áreas como los protocolos de criptomonedas y la ingeniería inversa de dispositivos de hardware extranjeros, y en materias más convencionales como las matemáticas avanzadas y los idiomas extranjeros.
A quienes no se convierten en piratas informáticos se les forma para desarrollar software o aplicaciones para empresas occidentales a través de trabajos a distancia.
Esta formación es una inversión que ha dado sus frutos de forma espectacular, ya que el grupo ha evolucionado desde sus inicios —cuando gestionaba páginas web de apuestas ilegales— hasta llevar a cabo el mayor ciberrobo del mundo el mes pasado por el grupo norcoreano TraderTraitor, hecho que Pionyang niega.
"De hecho, son una de las armas secretas de Kim Jong-un", afirmó Heung-kwang, un desertor norcoreano que formó a hackers por encargo del Estado antes de huir a Corea del Sur en 2004.
"No hay ningún otro país que forme a hackers de esta manera, buscando sistemáticamente a los niños más inteligentes con el único fin de convertirlos en agentes", añadió. "No importa si quieren serlo o no".
Los ataques exitosos pueden reportar hasta un 30% de los beneficios del robo en dólares estadounidenses a la unidad militar de los hackers, y estos pueden incluso recibir un departamento de hasta 132 metros cuadrados en la capital donde también pueden alojarse sus padres, explicó Kim Heung-kwang.
Estos profesionales también pueden optar a afiliarse al partido gobernante y a contraer matrimonios de alto nivel con familias de la élite, según uno de los desertores.
Pero se trata de un grupo reducido. Las operaciones de guerra cibernética de Corea del Norte emplean a unas 8 mil 400 personas, estimó el Servicio Nacional de Inteligencia de Corea del Sur en 2024.
Los medios de comunicación estatales norcoreanos no celebran públicamente los logros de estos hackers, pero suelen destacar a los estudiantes que demuestran talento para la programación.
En 2015, Corea del Norte inauguró la Calle de los Científicos Mirae en la capital, en cuya construcción Kim Jong-un había participado de cerca, según medios estatales.
La denominación oficial de los piratas informáticos en Corea del Norte era "científico" o "investigador", según uno de los desertores.
ICM