La victoria del presidente ruso, Vladimir Putin, en las elecciones que concluyeron el domingo representa para los gobiernos occidentales la confirmación de una tendencia represiva que no deja espacio para un mínimo de disidencia.
Sin observadores internacionales independientes, cuestionan la legitimidad del proceso y la aplastante mayoría que le conceden a Putin las autoridades locales.
El Kremlin se congratuló este lunes por el resultado "excepcional" cosechado el domingo por el líder ruso, Vladimir Putin, en las elecciones presidenciales, en las que obtuvo más del 87 % de los votos.
"Es un resultado verdaderamente excepcional para el presidente Putin", dijo el portavoz de la Presidencia rusa, Dmitri Peskov, que rechazó las dudas occidentales sobre la legitimidad de la votación durante su rueda de prensa telefónica diaria.
Según Peskov, el nivel del apoyo popular es una "victoria absoluta" y una confirmación de la aprobación de la política del presidente, al que votaron más de 76 millones de rusos.
Por otra parte, rechazó las críticas de Estados Unidos a las elecciones rusas y aseguró que Washington, "de hecho, combate" contra Rusia en Ucrania.
Por eso no esperábamos otra cosa de ellos
Peskov comentó así unas declaraciones del portavoz de la Casa Blanca, John Kirby, quien dijo que los comicios rusos no fueron "ni libres ni justos".
La participación en las elecciones presidenciales rusas superó el 77.44 % del censo, la cifra más alta de toda la historia de comicios en la historia moderna de Rusia desde 1991.
Peskov, ve en cambio "absurdo" que se pueda cuestionar la legitimidad de las elecciones y ha sugerido que poner en duda el proceso en términos generales implica también dudar de los votos otorgados a Putin, que superarían el 87 % del total.
Más allá de las opiniones de los gobiernos occidentales, Peskov ha cargado contra personas que "se han aislado completamente de su patria", como la viuda de Navalni, Yulia Navalniya.
El Kremlin cree que "está perdiendo sus raíces", un día después de que esta participase en un acto de protesta en Berlín, donde permanece exiliada, informa la agencia Interfax.
Según dijo este lunes la presidenta de la Comisión Electoral Central, Ela Pamfilova, en los comicios tomaron parte 87.1 millones personas de un censo cifrado en 112.3 millones de electores.
"Esta participación la tenemos por primera vez, es un récord, no tiene precedentes", aseguró Pamfilova, quien relacionó esta cifra con la consolidación de los rusos en torno a su presidente.
La reeleción de Putin ¿se basó en represión e intimidación?
Para el Alto Representante de Política Exterior de la UE, Josep Borrell, no fueron unas elecciones ni libres ni justas, sino que tuvieron como único pilar la "represión" y la "intimidación". Ningún candidato opositor relevante pudo plantar cara a Putin, que forzó la votación incluso en las zonas ocupadas de Ucrania.
Francia "toma nota" de los resultados, pero coincide en que "una vez más no se dieron las condiciones para que pueda hablarse de elecciones libres, plurales y democráticas", entre otras cosas porque ninguno de los teóricos rivales de Putin se oponía a la invasión de Ucrania.
El Ministerio de Exteriores galo recuerda en un comunicado, además, el reciente fallecimiento en prisión del opositor Alexei Navalni, poniendo en valor la "valentía" de quienes han protestado de manera "pacífica" en estos últimos días para reivindicar sus derechos y libertades, tal como reclamó el difunto disidente antes de perder la vida.
Fue una "elección sin opciones", como ha apuntado por su parte la ministra de Exteriores alemana, Annalena Baerbock, cuyo departamento ha hablado directamente de "pseudoelecciones" en un mensaje en redes sociales en el que ha criticado también el "autoritarismo" de Putin y las violaciones del Derecho Internacional en Ucrania.
En esta línea, el ministro de Exteriores británico, David Cameron, ha recordado que celebrar los comicios en "territorio ucraniano" es "ilegal", en un mensaje en redes sociales en el que también ha incidido en la falta de alternativas reales en la papeleta y la ausencia de observadores ajenos al Kremlin.
La Casa Blanca asume también como "obvio" que estos comicios no pueden considerarse democráticos habida cuenta de que Putin "ha encarcelado a opositores políticos e impedido que otros puedan presentarse", si bien algunos de los calificativos más duros contra el presidente ruso han llegado de boca de su homólogo ucraniano, Volodimir Zelenski, que no ha dudado en tacharlo de "dictador" y decir de él que está "borracho de poder".
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Con información de AFP y EFE
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