Marte podría no ser un planeta geológicamente muerto, como se pensaba, sino un mundo que todavía conserva procesos volcánicos bajo su superficie. Así lo sugieren nuevas observaciones realizadas por científicos a partir de datos de la sonda ExoMars Trace Gas Orbiter, de la Agencia Espacial Europea (ESA).
La investigación identificó concentraciones de cloruro de hidrógeno en la atmósfera marciana, sobre fracturas volcánicas de Alba Mons, una extensa región ubicada en el hemisferio norte del planeta rojo.
Este gas puede estar relacionado con procesos volcánicos. Su presencia en esa zona llevó a los investigadores a considerar que podría originarse en magma caliente que permanece bajo la superficie de Marte.
Una de las hipótesis plantea que los gases ascienden desde el subsuelo a través de antiguas fracturas volcánicas. Después, podrían quedar atrapados en depósitos de hielo durante determinadas temporadas y liberarse cuando aumentan las temperaturas.
La sonda ExoMars Trace Gas Orbiter analiza desde la órbita la composición de la atmósfera marciana y permite identificar gases que pueden ofrecer pistas sobre los procesos que ocurren en el interior del planeta.
Los resultados abren nuevas posibilidades para estudiar la actividad geológica del planeta, ya que sugieren que su interior podría conservar suficiente calor para mantener ciertos procesos magmáticos.
La presencia de calor bajo la superficie también despierta interés por sus posibles implicaciones para la búsqueda de condiciones habitables. Si el magma entra en contacto con depósitos de agua subterráneos, podrían generarse ambientes hidrotermales, donde existen condiciones químicas y fuentes de energía que pueden favorecer la vida microbiana.
No obstante, hasta ahora no existe evidencia de organismos vivos en estos posibles ambientes.
Las nuevas observaciones atmosféricas se suman a los descubrimientos de la misión InSight de la NASA, que operó en Marte entre 2018 y 2022.
Durante ese periodo, el módulo registró mil 319 eventos sísmicos, conocidos como martemotos. Estos movimientos permitieron estudiar distintas capas del planeta, entre ellas la corteza, el manto y el núcleo.
A diferencia de la Tierra, Marte no cuenta con placas tectónicas en movimiento, por lo que su actividad geológica es considerablemente menor. Sin embargo, los registros sísmicos y las observaciones de gases en la atmósfera muestran que todavía existen procesos internos que los científicos buscan comprender.
Los hallazgos permiten replantear la idea de que Marte es un mundo completamente muerto y abren nuevas preguntas sobre la evolución de su interior, la posible persistencia de actividad volcánica y las condiciones que podrían existir bajo su superficie.
PT