La Historia de Paul Mackenzie, el Líder de Culto Sentenciado por la Muerte de 190 Niños
Tribunal condena al sujeto a 200 años de cárcel por los asesinatos de los menores de edad

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Paul Mackenzie, líder de una secta en Kenia, fue sentenciado este viernes a 200 años de cárcel por los asesinatos de 190 niños que murieron de hambre por orden suya y que fueron enterrados en un bosque, entre las 500 presuntas víctimas de una de las peores masacres rituales de la era moderna.
El sujeto dirigía una iglesia cristiana apocalíptica en un bosque cercano a la costa del océano Índico, y, según la Fiscalía, había ordenado a sus seguidores que se dejaran morir de hambre, junto con sus hijos, para llegar al cielo antes del fin del mundo.
Ahora, un tribunal keniano lo sentenció a 200 años de prisión: 100 por asesinato por inanición y 100 más por homicidio directo, según explicó la jueza Diana Kavedza al dar a conocer el veredicto.
El sujeto sonrió al entrar en la carpa instalada afuera del juzgado donde se celebraba el proceso judicial. Había negado los cargos de asesinato, alegando que no obligó a las víctimas a morir de hambre, pero el tribunal rechazó su defensa.
En el juicio solo se trataron los casos de 190 niños y una víctima adulta, pero la Comisión Nacional de Derechos Humanos de Kenia afirmó que se encontraron 448 cadáveres en el bosque.
Mackenzie también está acusado de ordenar la muerte de 52 personas halladas en otro lugar, en una aldea situada a 30 kilómetros de distancia, lo que eleva el número total de víctimas a 500. Se declaró inocente en ese caso.
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De acuerdo con las investigaciones, Mackenzie ordenaba a sus seguidores que se dejaran morir de hambre para llegar al cielo antes del fin del mundo.
Sus cómplices amenazaban y golpeaban a las víctimas para asegurarse de que acataran sus órdenes.
Los cuerpos demacrados fueron hallados esparcidos en fosas poco profundas y arrojados a letrinas. Algunos habían sido enterrados vivos.
En abril de 2023, la policía comenzó a descubrir cadáveres en el bosque de Shakahola, cerca de la localidad costera de Malindi.
De acuerdo con la agencia Reuters, la magnitud de la matanza es comparable a la de una secta apocalíptica que mató a más de 700 personas en Uganda en 2000, y a la masacre de Jonestown de 1978 en Guyana, cuando un líder de una secta estadounidense mató a más de 900 personas ordenándoles que bebieran veneno.
Stephen Mwiti, de 48 años, es padre de seis de las víctimas infantiles de Mackenzie y marido de una de sus cómplices condenadas.
El hombre afirmó que su mujer había llevado a los niños a Shakahola, donde murieron de hambre.
Aunque los adultos hubieran aceptado ayunar, "¿qué pasa con los niños?", dijo Mwiti a la agencia antes de la sentencia.
"Perdí a mis hijos y no podré recuperarlos pase lo que pase con Mackenzie y sus cómplices. Espero que sea condenado a muerte o a cadena perpetua para que nunca salga de la cárcel y cause más muertes".
Samuel, que tenía unos siete años cuando entraron en el bosque, fue el único de los hijos de Mwiti cuyos restos pudieron ser identificados. Muchos de los cuerpos de las víctimas estaban en avanzado estado de descomposición, y las autoridades solo pudieron confirmar la identidad de 26 de los más de 400 cuerpos recuperados del bosque.
Por su parte, Dan Mackenzie, uno de los hijos de Paul, afirmó que su padre no perdonó ni a su propia familia. "No acabé en Shakahola porque ya no creía en (…) ir al cielo. Así que dejé la iglesia y empecé a seguir mi propio camino. También perdí a amigos y a mi hermano menor. Es justicia para las personas que perdimos allí", explicó.
SPB