Cerca de las 11:00 horas, alrededor de 9 mil 500 personas se reunieron en el Parque Revolución. Vecinos, familias y estudiantes avanzaron por avenida Juárez hacia Palacio de Gobierno con pancartas y consignas para exigir agua de calidad. Durante el recorrido se reportó la presencia de grupos de choque y hubo confrontaciones que mantuvieron detenida la marcha durante aproximadamente dos horas y media.
Las personas llegaron a Palacio de Gobierno cerca de las 14:00 horas. Mientras algunos participantes continuaban con la protesta, personas encapuchadas comenzaron a causar daños en comercios y parabuses, con vidrios rotos, cortinas dañadas y pintas. Cuando la concentración empezó a dispersarse, los disturbios se intensificaron.
Con martillos, los encapuchados desprendieron fragmentos de concreto de Plaza de Armas y los lanzaron contra las ventanas de Palacio de Gobierno. Después derribaron las vallas de protección y las utilizaron para golpear las puertas de madera del inmueble, las cuales terminaron incendiadas. Una de las puertas resistió los intentos por derribarla. También se reportaron ventanas y candiles rotos, grafitis y restos de madera, cristales y materiales utilizados para alimentar el las llamas.
Los ataques se extendieron a otros edificios públicos. En Plaza Liberación, grupos lanzaron artefactos explosivos contra las instalaciones del Congreso de Jalisco y el Poder Judicial. Además, al menos seis negocios, entre tiendas departamentales y restaurantes, resultaron afectados.
El gobernador, Pablo Lemus, informó que fueron identificadas alrededor de 300 personas encapuchadas. Además, cinco de sujetos fueron capturados tras una persecución en el cruce de Calzada Independencia y República. Según las autoridades, viajaban en una camioneta con reporte de robo, presuntamente relacionada con los incendios en el Congreso y el Poder Judicial, y transportaban bidones con gasolina.
Se tuvo un saldo de 15 policías lesionados por inhalación de humo y quemaduras leves, además de siete personas atendidas por la Cruz Roja.
Cerca de 948 policías estatales y municipales participaron en el resguardo de edificios, con apoyo de Protección Civil, servicios médicos y organismos de derechos humanos.
La Universidad de Guadalajara reprobó los actos violentos y se deslindó de ellos ante un comunicado oficial a través de redes sociales.
Los últimos encapuchados se retiraron alrededor de las 23:10 horas, después de más de 12 horas de causar disturbios en la marcha. Una vez despejada la zona, bomberos sofocaron los últimos puntos con fuego y Protección Civil comenzó a evaluar los daños en Palacio de Gobierno.