El Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) mantiene bajo resguardo alrededor de 7 mil 600 fragmentos óseos que podrían corresponder a aproximadamente 700 personas fallecidas.
Axel Rivera, director general del organismo, atribuyó parte del rezago a las dificultades para establecer la identidad de los restos, así como a la falta de perfiles genéticos de familiares que permitan realizar los cotejos correspondientes.
El funcionario explicó que el trabajo de identificación no depende únicamente de la capacidad del Instituto para realizar pruebas, sino también de contar con información genética de familiares.
“No es que el Instituto no tenga capacidad de hacer pruebas, sino también depende de algo que no es propio del Instituto, sino que las personas no se acercan. El trabajo es complejo, si tenemos una persona fallecida sin perfil genético, ahora imagínense segmentado en 10 o 12 partes", indicó el funcionario.
Rivera añadió que parte de los restos almacenados presentan un avanzado estado de deterioro o fragmentación. Señaló que la mayoría corresponde a restos de larga data, lo que también representa una dificultad para establecer su identidad.
La falta de perfiles genéticos de familiares para realizar los cotejos es otro de los factores que contribuyen al número de restos que permanecen bajo resguardo.
El director general del IJCF detalló que más de 3 mil personas fallecidas que no pudieron ser identificadas han tenido que ser inhumadas, debido a que no existían familiares que las reclamaran.
Para llevar a cabo la identificación de cadáveres y fragmentos, el Instituto realiza un abordaje multidisciplinario.
El proceso contempla distintas áreas, entre ellas medicina forense, antropología, odontología, criminalística, dactiloscopía y genética, cuyos análisis permiten reunir información para establecer la identidad de las personas fallecidas.