Astronauta Recuerda Cómo Vio los Ataques del 11S desde el Espacio
Frank Culbertson era “el único estadounidense en el espacio” en el momento de los ataques terroristas del 11 de septiembre

Frank Culbertson era “el único estadounidense en el espacio” en el momento de los ataques terroristas del 11 de septiembre

El 11 de septiembre del 2001 no hubo una sola televisión que no mostrara la caída de las Torres Gemelas. Todas las personas fueron, al menos a través de una pantalla, testigos de la catástrofe. Hubo una persona que vio los ataques terroristas no desde una pantalla de televisión, sino a través de la ventanilla de una nave espacial: Frank Culbertston miró el 11S desde el espacio.
Para ese entonces, el marine tenía ya más de una vasta experiencia en vuelos espaciales. Había viajado en transbordador espacial y había liderado desde tierra el salto hacia la construcción de la Estación Espacial Internacional.
Pero ningún vuelo previo pudo prepararle para ver un ataque en suelo estadounidense a más de 400 kilómetros de altura. Frank Culbertson era comandante de la Expedición 3 a bordo de la EEI. En el momento de los atentados era “el único estadounidense en el espacio”, según ha señalado la NASA.
Tan pronto llegó la noticia a la EEI, el astronauta comenzó a documentar la escena mediante fotografías mientras la estación sobrevolaba el área de la ciudad de Nueva York. Años más tarde declararía a la NASA:
“El humo parecía desplegarse de forma extraña en la base de la columna que se extendía hacia el sur de la ciudad. Tras leer una de las noticias que acabábamos de recibir, creo que estábamos viendo Nueva York justo en el momento del derrumbe de la segunda torre, o poco después”.
Al día siguiente, el astronauta publicó una carta desde la EEI donde meditó sobre lo ocurrido: “El mundo ha cambiado hoy. Lo que yo diga o haga es insignificante comparado con la trascendencia de lo que le ocurrió a nuestro país hoy al ser atacado por... ¿Por quiénes? Terroristas, supongo que es lo único que sabemos. Es difícil saber hacia quién dirigir nuestra ira y nuestro miedo...”
En las fotografías que tomó el astronauta desde el espacio se apreciaba una amplia humareda que iniciaba en Manhattan y se extendía varios kilómetros. En otro punto de la carta, Frank Culbertson abordó la imagen que vio por la ventanilla de la EEI:
“Es horrible ver cómo brota humo de las heridas de tu propio país desde un punto de observación tan privilegiado. La dicotomía de estar en una nave espacial dedicada a mejorar la vida en la Tierra y ver cómo la vida es destruida por actos tan terribles y deliberados resulta estremecedora para la psique, seas quien seas”.
