En la Academia Militarizada localizada en Sayula hay víctimas provenientes de distintos puntos de la República Mexicana. Uno de los casos es el de Daniel, cuyo hijo fue llevado desde la Ciudad de México hasta este plantel en Jalisco, debido a problemas de indisciplina, ansiedad y depresión.
A la familia le ofrecieron un plan de estudios presuntamente sustentado por la Secretaría de Educación, acompañado de un sistema militarizado y actividades extracurriculares. El joven ingresó en julio de 2025; sin embargo, poco después, su padre comenzó a sospechar que algo no estaba bien.
Daniel Jaime Sánchez, padre de una víctima de la academia, denunció: "Lo veías un poquito más encorvado, inclusive, pues, escondían hasta sus bracitos porque se le empezaban a ver más delgados y en un audio que pedí que nos lo mandaran, tenemos como una palabra, este, entre familia, en la cual me lo dijo varias veces como de advertencia. Exigí un video en el cual no lo querían hacer para ver que estuviera bien".
El mes con tres semanas que permaneció en este internado, bajó nueve kilos; su padre señala que le daban de comer tortillas, avena, arroz y frijoles, una o dos veces al día.
Además, dice que lo hacían dormir en el piso, sobre una toalla, y durante las madrugadas lo mojaban. Así permanecía con su uniforme puesto hasta que se secara. Los golpes y las patadas eran parte de la rutina cotidiana.
Su padre cuenta que fue durante una videollamada cuando comprendió, por el mensaje que le estaba dando su hijo, que algo no estaba bien. De inmediato compró los boletos y viajó hasta Sayula para sacarlo de la academia. Declaró: "Yo fui una de las personas que contribuyó o pagué para que liberaran a mi hijo; de lo contrario no lo iban a liberar. Entonces, yo, como quería sacarlo a cualquier cosa, tuve que pagar casi los 100 mil pesos".
¿Qué acciones tomó la familia del menor tras su experiencia en la academia?
El menor continúa con acompañamiento psicológico después de esta experiencia. Su padre promovió un juicio en Profeco por las faltas en el contrato que les hacen firmar, que dice es publicidad engañosa, ya que prometen estudios válidos y el cuidado de la integridad de los alumnos, cosa que no cumplieron. Sin embargo, tras la primera audiencia señalaron no poder hacer nada en esta dependencia.