Oficialmente, la temporada de huracanes 2026 ya empezó, en México, tanto en el Atlántico, como en el Pacífico, pero, ¿te has preguntado cómo se forman estos fenómenos naturales? Aquí te decimos cuáles son los factores que permiten su desarrollo, según científicos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
En contexto: En el Pacífico, la temporada de huracanes inició el 15 de mayo de 2026, donde podrían formarse entre 18 y 21 ciclones tropicales, de los cuales, entre 9 y 11 podrían alcanzar la categoría de huracán.
En el Atlántico, la temporada de ciclones empezó el 1 de junio de 2026 y se prevé que se formen entre 11 y 15 fenómenos meteorológicos, de los cuales, 4 o 7 podrían convertirse en huracán.
Debido a la influencia del fenómeno de El Niño, se anticipa una mayor frecuencia de ciclones en el Pacífico, mientras que en el Atlántico, el desarrollo de tormentas se verá limitado por cambios en la dirección del viento.
Expertos de la UNAM explican que el aumento de la temperatura oceánica favorece huracanes más intensos y procesos de intensificación rápida, lo que eleva los riesgos de inundaciones y mareas de tormenta.
Se prevé que la actual temporada de huracanes termine hasta noviembre de 2026.
¿Qué factores determinan la formación de huracanes?
Científicos del Instituto de Ciencias Atmosféricas y Cambio Climático de la UNAM explican cómo se forman los huracanes y los factores que propician su desarrollo.
Para que los huracanes se desarrollen, deben coincidir varios condiciones oceánicas y atmosféricas, según la doctora Christian Domínguez Sarmiento, investigadora de la UNAM.
Dichas condiciones oceánicas y atmosféricas son las siguientes:
Temperatura del mar: La superficie del océano debe superar entre los 26.5 y 27 grados centígrados. Además, no basta con que la superficie esté caliente; se requiere una capa de agua cálida con suficiente profunda, especialmente en los primeros 100 metros, donde se concentra la energía que alimenta al huracán.
Humedad atmosférica: Es indispensable que exista una alta humedad en la atmósfera, ya que esto favorece la formación de nubosidad y tormentas.
Estabilidad del viento: Se requiere un entorno atmosférico relativamente estable, sin cambios bruscos en la velocidad y dirección del viento entre los distintos niveles de la atmósfera. Si los vientos en niveles altos son muy intensos, pueden inhibir el desarrollo del ciclón aunque el mar esté caliente.
Disturbio inicial: Debe existir un evento meteorológico previo que actúe como detonante para iniciar el sistema.
Factores que influyen en su intensidad y desarrollo
Contenido de calor: El calentamiento de la superficie del mar y el mayor contenido de calor en las capas superiores del océano proporcionan más energía para que los sistemas se fortalezcan.
Fenómeno de El Niño: Este fenómeno puede modificar la formación de huracanes de manera desigual. Por ejemplo, en el Atlántico incrementa la cizalladura del viento, es decir un cambio brusco, dificultando su desarrollo, mientras que en el Pacífico impulsa aguas más cálidas, lo que favorece tanto su formación como su intensificación.
Olas de calor marinas: Se ha identificado que estas olas de calor aumentan hasta en un 50% la probabilidad de que un huracán experimente una intensificación rápida.
Una vez formados, su trayectoria no es aleatoria, sino que depende de la interacción con sistemas de alta presión, que los desvían, y de baja presión, que actúan como corredores para su movimiento.
Etapas de un ciclón tropical
La Comisión Nacional del Agua (Conagua) explica cuáles son las tres etapas de un ciclón y son las siguientes:
Depresión tropical: Un ciclón inicia su formación como ciclón tropical, con vientos de entre 45 y 62 kilómetros por hora, momento en que se les asigna un número. A partir de ahí, puede tardar horas o días para que se convierta en huracán.
Tormenta tropical: La depresión tropical evoluciona a tormenta tropical, con vientos de entre 63 y 118 kilómetros por hora. Es entonces cuando se le asigna un nombre, que conservará hasta su disipación.
Huracán: Cuando la tormenta tropical supera los 118 kilómetros por hora, entonces alcanza la categoría de huracán y mantiene el nombre que adquirió previamente. Su categoría puede ir de la 1 a la 5, dependiendo de la intensidad del viento, que ya es mayor a 119 kilómetros por hora.