Hasta una de cada diez muertes por causas cardiovasculares alrededor del mundo podrían prevenirse con un sencillo cambio en la sal de mesa: añadir potasio y restar sodio. Según la propuesta del Instituto George para la Salud Global, en México podrían prevenirse 30 mil muertes cada año con esta modificación.
La razón es sencilla: la gente consume menos potasio del que debería, pero ingiere más sodio del que requiere. Este desbalance promueve afecciones como la presión arterial alta. Al respecto, Bruce Neal, investigador principal del George Institute, explicó en un comunicado que se pueden atender ambos problemas con una sola solución:
“El consumo excesivo de sodio y la ingesta insuficiente de potasio son causas bien documentadas de la presión arterial alta, un factor de riesgo importante para afecciones potencialmente mortales como los accidentes cerebrovasculares, los infartos de miocardio y las enfermedades renales. Cambiar a una sal enriquecida con potasio permite abordar ambos problemas dietéticos simultáneamente, lo que conlleva beneficios sustanciales para la salud”.
El científico admitió que la idea de sustituir la sal de mesa tradicional por una que lleve potasio puede parecer desmedida. Sin embargo, admitió que vale la pena por los amplios beneficios, no solo para salud, sino también económicos, pues su implementación es más barata que lidiar con las consecuencias de las enfermedades cardiovasculares:
“Aunque una transición global de la sal común a un sustituto enriquecido con potasio es un objetivo ambicioso, constituye un punto de partida para que los países consideren esta oportunidad, la cual ofrece un potencial mucho mayor y un costo significativamente menor que muchos tratamientos farmacológicos”.
La sal enriquecida con potasio se obtiene al sustituir una parte del cloruro de sodio por cloruro de potasio. El aspecto y sabor son idénticos a los de la sal común. Ya en 2025, la Organización Mundial de la Salud (OMS) respaldó el uso de sal enriquecida con potasio para reducir la presión arterial y el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
Alrededor del mundo, uno de cada tres adultos entre 30 y 79 padece hipertensión. Esto equivale a mil 400 millones de personas. Las enfermedades cardiovasculares provocan 19 millones de fallecimientos cada año y muchas de estas muertes pueden prevenirse.
De atender el cambio propuesto por el Instituto George para la Salud Global, podrían prevenirse entre 3 y 10 millones de casos de enfermedades cardiovasculares y renales. En el caso de México, cada año se prevendrían 30 mil fallecimientos. Además, se evitarían 138 mil nuevos casos de estos padecimientos, según los cálculos del instituto.
México tiene experiencia modificando la salud de la población con un pequeño cambio en la dieta. En el siglo XX, el gobierno decidió enriquecer la sal con yodo para prevenir los casos de bocio, un aumento de la glándula tiroides producido por la falta de este elemento.
Cada día, los mexicanos consumen así sea un poco de sal yodada sin darse cuenta, pues esta está presente no solo en sus cocinas, sino en todos los alimentos que consumen fuera. Esta experiencia exitosa podría repetirse cambiando la sal común por una enriquecida con potasio.