Alerta por Carfentanilo: Por Qué Es Tan Peligroso y Cuál Es la Diferencia con el Fentanilo
Te explicamos cómo se originó el carfentanilo y por qué las autoridades sanitarias temen que su presencia se amplíe en las calles

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En las películas, es común ver que un animal de gran tamaño, como puede ser un oso o un elefante, es controlado con dardos sedantes. Pese a su pequeño tamaño, estas inyecciones voladoras son capaces de dormir a grandes bestias. Ahora, pese al enorme riesgo que entraña, cada vez es más común ver en las calles la sustancia de estos dardos, el carfentanilo, un opioide 100 veces más fuerte que el fentanilo y 10 mil veces más fuerte que la morfina.
Desde los años ochenta, el carfentanilo ha estado presente en los botiquines de veterinarios que lidian con animales de gran tamaño. Con él llegó también la presencia común de la naloxona, medicamento indispensable para revertir el contacto accidental con la droga. Por entonces, su uso ilícito en humanos parecía inviable, ante el relativamente bajo costo de los opioides que por entonces lideraban el mercado clandestino, la morfina y la heroína, dos sustancias con un efecto mucho menor en comparación.
Sin embargo, en la segunda década del siglo XXI, los opioides sintéticos han inundado las calles y han provocado un severo problema de salud pública en los Estados Unidos. A la crisis de opioides recetados que originaron las farmacéuticas estadounidenses ha seguido la crisis del fentanilo, una droga mucho más potente y mucho más fácil de transportar, lo que maximiza las ganancias del crimen organizado.

Un informe del Observatorio Interamericano de Drogas publicado el miércoles ha señalado que el mercado de las drogas sintéticas se ha vuelto impredecible y adaptable en todo el continente americano. Además de drogas como la “cocaína rosa”, que mezcla ketamina y MDMA, en las calles también han aparecido actores como el carfentanilo.
Esta sustancia protagonizó una tragedia en 2022 en Argentina. Una partida de cocaína adulterada con carfentanilo provocó 24 muertes y 80 hospitalizaciones en dos días. Casos de intoxicación letal como el visto en Sudamérica ya se habían visto una década antes en Europa del Este, sitio donde comenzó el uso amplio del carfentanilo entre personas adictas a los opioides.
La primera evidencia del uso como droga ilícita de carfentanilo en suelo europeo data de 2016. Al respecto, el especialista Michael Cole declaró a The Conversation en 2024: “Una dosis tan pequeña como un microgramo (una milésima de miligramo) puede causar euforia y relajación, pero también náuseas, estreñimiento, depresión respiratoria, daño cerebral y la muerte”.
Paralelamente al aviso del Observatorio Interamericano de Drogas, la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas (ONDCP) lanzó otra alerta sobre tres drogas derivadas del fentanilo y que son aún más potentes: el ya mencionado carfentanilo, así como el fluorofentanilo y el metilfentanilo.
El opioide usado para sedar animales se lleva la mayor parte de la advertencia al superar en tantos órdenes de magnitud la peligrosidad del fentanilo: “El carfentanilo, el fluorofentanilo y el metilfentanilo son tan potentes o más potentes que el fentanilo, siendo el carfentanilo hasta 100 veces más potente”, se lee en el comunicado.
En un país como Estados Unidos, donde se intensifica la vigilancia en las fronteras y donde millones de personas aún viven las consecuencias de la crisis de opioides legales, el carfentanilo magnifica las “ventajas” que vio el crimen organizado previamente en el fentanilo: drogas más fáciles de esconder en espacios reducidos, dosis más fuertes pero más pequeñas.
Con información de AFP