La forma en que un niño o niña habla hoy puede indicar el desarrollo de su salud mental en los siguientes años. Un estudio publicado en Nature Mental Health entrevistó a 200 menores entre los 9 y los 13 años. Modelos computacionales pudieron diagnosticar correctamente si los niños desarrollarían un trastorno mental en los siguientes 6 años.
Cómo hablas del trauma podría revelar más que lo que cuentas sobre él
El estrés en etapas tempranas de la vida constituye un riesgo significativo para el desarrollo futuro de una psicopatología. No obstante, los profesionales de la salud mental cuentan con pocas herramientas para identificar a tiempo a aquellos jóvenes más vulnerables.
Para atacar este problema, investigadores del Departamento de Psicología de la Universidad de Stanford analizaron con cuatro modelos computacionales distintos las conversaciones grabadas con menores de entre 9 y 13 años. A los 204 niños se les pidió que relataran acontecimientos estresantes de sus vidas.
Según se lee en un comunicado, los investigadores descubrieron que el estilo del habla de los niños era tan o más relevante que el contenido. La forma en que los niños construían sus oraciones resultó ser más útil que las descripciones concretas de momentos traumáticos o de estrés.
Especialmente el uso de conjunciones como “y”, así como de otros nexos semejantes, podía revelar más sobre cómo los menores procesaban sus emociones. Al respecto, el estudio publicado en Nature Mental Health se lee:
“Hallamos que las características lingüísticas predecían de manera sólida la salud mental futura, explicando más del doble de la varianza que los factores de riesgo tradicionales evaluados por humanos”.
Y añade: “Independientemente del método utilizado, el estilo lingüístico resultó ser un predictor más eficaz que el contenido emocional explícito”.
Estudiar la forma de hablar de los niños sirvió para predecir si desarrollarían trastornos mentales
Al seguir hasta 6 años después el desarrollo de estos menores, los modelos computacionales demostraron que tenían una alta efectividad para pronosticar si los niños desarrollarían o no un trastorno mental. Al respecto, los investigadores han señalado que herramientas de este tipo deberán concentrarse en el estilo y las decisiones lingüísticas por encima incluso del contenido de las entrevistas.
Al respecto, Chase Antonacci, autor principal del estudio y estudiante de doctorado en Neurociencia en la Facultad de Humanidades y Ciencias de Stanford, declaró en un comunicado: “Creemos que este estudio aporta una sólida prueba de concepto para el desarrollo de herramientas escalables capaces de identificar marcadores de riesgo antes de que se diagnostique a los individuos”.