Estudiantes del Instituto Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez, en Chiapas, desarrollaron “Chenek Balam”, un robot acuático que busca enfrentar uno de los problemas ambientales más visibles de la entidad: la acumulación de basura en ríos, lagos y otros cuerpos de agua. En una de sus pruebas, el prototipo logró recolectar 120 kilos de desechos en aproximadamente 30 minutos, una capacidad que sus creadores esperan multiplicar en futuras versiones.
La innovación cobra relevancia por la riqueza hídrica de Chiapas y los problemas de contaminación que enfrentan algunos de sus ecosistemas. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) citados por los desarrolladores del proyecto, en la entidad se tienen registrados 45 ríos y cerca del 30% de los escurrimientos de agua dulce de México.
El Tecnológico Nacional de México (TecNM) describe a Chenek Balam como un vehículo acuático semiautónomo desarrollado para facilitar la recolección de basura flotante en ecosistemas acuáticos de alta complejidad. El objetivo de los estudiantes es llevar la tecnología más allá de un proyecto escolar y convertirla en una herramienta capaz de ayudar a comunidades afectadas por los residuos.
La idea comenzó cuando los estudiantes identificaron la contaminación de los cuerpos de agua como una problemática que podían enfrentar desde sus áreas de ingeniería. Uno de los sitios que impulsó el proyecto fue el Parque Nacional Cañón del Sumidero, uno de los principales atractivos naturales de Chiapas y un ecosistema conectado con el río Grijalva y sus afluentes.
Sergio Antonio Rayo Cabrera, estudiante de Ingeniería en Mecatrónica del Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez e integrante del proyecto, explicó cómo surgió la iniciativa.
“El proyecto inició en segundo semestre con el equipo, vimos una problemática demasiado grave que afecta a nuestro estado y decidimos hacer una solución”.
El Cañón del Sumidero abarca 21 mil 789 hectáreas y recibe residuos provenientes de comunidades ubicadas en municipios conectados a través del río Grijalva y sus afluentes. La acumulación de desechos se vuelve particularmente visible durante la temporada de lluvias, cuando las corrientes arrastran grandes cantidades de materiales hasta determinados puntos del área natural protegida.
La magnitud del problema fue una de las principales motivaciones para desarrollar Chenek Balam. Además de su importancia ambiental, el Cañón del Sumidero es visitado por turistas y forma parte de uno de los paisajes más reconocibles de Chiapas. Por ello, la presencia de residuos representa un desafío tanto para la conservación del ecosistema como para las labores de limpieza.
Sergio Antonio Rayo Cabrera señaló que durante la temporada de lluvias la cantidad de residuos que llega a concentrarse en un punto conocido como “El Tapón” puede alcanzar cifras extraordinarias.
“En el Cañón del Sumidero tenemos, en temporada de lluvias, más de 40 mil toneladas de basura que se acumulan en una parte que se llama ‘El Tapón’”.
Frente a este escenario, los jóvenes apostaron por una embarcación capaz de desplazarse sobre el agua y capturar residuos flotantes. El concepto busca reducir la intervención directa de las personas en determinadas tareas y, conforme avance su desarrollo, incorporar herramientas que permitan identificar automáticamente la basura.
Chenek Balam cuenta con un diseño tipo catamarán. Mientras avanza sobre el agua, conduce los residuos hacia una malla o red en la que quedan retenidos para posteriormente ser llevados a tierra. Para construirlo, los estudiantes recurrieron a materiales como fibra de vidrio y aluminio, además de integrar baterías recargables, motores sumergibles y diferentes circuitos.
Los prototipos también disponen de un sistema de control remoto que permite dirigirlos durante sus recorridos y hacerlos regresar a su base. Aunque el objetivo es incrementar progresivamente su autonomía, la versión actual todavía depende de ciclos de recarga.
Brayam Alexis Ríos García, estudiante de Ingeniería Electrónica del Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez y miembro del equipo, detalló una de las limitaciones actuales del sistema.
“Cada seis horas el robot va a tener que regresar a su base para recargarse”.
El siguiente salto tecnológico podría ser importante: los estudiantes trabajan para incorporar celdas solares, mayor autonomía y sistemas de inteligencia artificial, características que permitirían extender el tiempo de operación y mejorar la detección de residuos.
Hasta el momento se han desarrollado dos prototipos de Chenek Balam. La inversión estimada para construirlos se encuentra entre 130 mil y 190 mil pesos, dependiendo principalmente de las dimensiones y características de cada unidad. El financiamiento ha sido posible mediante colectas, donaciones y el respaldo de la institución educativa.
Los recursos permitieron comenzar las pruebas en cuerpos de agua, y uno de esos recorridos dejó una cifra que muestra el potencial de la tecnología. En aproximadamente media hora, uno de los prototipos consiguió retirar más de un centenar de kilogramos de residuos.
Sergio Antonio Rayo Cabrera explicó el resultado obtenido durante esa prueba.
“La prueba duró 30 minutos aproximadamente y se recogieron 120 kilos de basura en un solo viaje”.
El equipo pretende aumentar considerablemente esa capacidad. Entre sus planes está construir una versión de aproximadamente 6 metros de largo por 3 metros de ancho que, de alcanzar las estimaciones planteadas por sus desarrolladores, podría recolectar entre 500 kilos y 2 toneladas de basura por recorrido.
Los estudiantes no solamente buscan fabricar un robot más grande. También trabajan para incorporar tecnología que le permita reconocer los residuos y aumentar su nivel de autonomía. Uno de los componentes considerados es una cámara con capacidad de grabación de 360 grados, cuyos datos podrían utilizarse para identificar objetos presentes en el agua.
Alexis Ríos explicó que el equipo trabaja en combinar esta cámara con sistemas de inteligencia artificial para el monitoreo y reconocimiento de basura.
“Además de eso, tenemos implementado la cámara que graba a 360 grados. Con esa misma cámara estamos trabajando el monitoreo con inteligencia artificial para el reconocimiento y recolección de la basura”.
Si el desarrollo avanza como esperan sus creadores, Chenek Balam podría evolucionar de un vehículo controlado a distancia hacia una plataforma con mayor capacidad para detectar, identificar y recolectar residuos de manera autónoma.
Chenek Balam fue presentado en InnovaTecNM 2025, la Cumbre Nacional de Desarrollo Tecnológico, Emprendimiento e Innovación del Tecnológico Nacional de México realizada en Pachuca, Hidalgo. El proyecto comenzó como una iniciativa estudiantil, pero sus desarrolladores ya contemplan la posibilidad de llevarlo a una escala mayor.
De acuerdo con sus responsables, dependencias del Gobierno de Chiapas han mostrado interés en la tecnología. Sin embargo, el equipo todavía enfrenta un reto fundamental: no cuenta con capacidad para fabricar los robots en serie.
Juan Humberto Carpio Tobilla, maestro del Tecnológico de Tuxtla Gutiérrez involucrado en el proyecto, habló sobre el acercamiento institucional que ha tenido la iniciativa.
“La Secretaría de Pesca y Acuacultura ya firmó un convenio con el Tecnológico y le interesa este proyecto”.
Los prototipos también han sido registrados ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) y otras instancias, como parte de los esfuerzos para proteger el desarrollo y avanzar hacia la creación de una empresa.
La intención de los estudiantes es que su participación continúe si Chenek Balam logra convertirse en un proyecto empresarial. Juan Humberto Carpio Tobilla explicó que se contempla reconocer la aportación de los alumnos en aspectos relacionados con la propiedad intelectual y la futura estructura del proyecto.
“En la empresa de socios, en registro de marca los porcentajes de cuánto le corresponde a cada alumno, en Indautor también les corresponde una participación importante y el Tecnológico tiene una participación aquí por avalar todo este proyecto”.
El nombre Chenek Balam significa “frijol jaguar” en maya, según sus creadores. Ahora, el objetivo del equipo es continuar perfeccionando el robot, incorporar energía solar e inteligencia artificial y aumentar su capacidad de carga.
Si consiguen llevar el prototipo de gran tamaño a operación, sus estimaciones apuntan a una capacidad de hasta 2 toneladas de residuos por recorrido. Para los jóvenes de Tuxtla Gutiérrez, la meta final es que Chenek Balam pueda utilizarse no solamente en Chiapas, sino también en otros cuerpos de agua de México donde la basura flotante representa un problema ambiental.
Con información de Arturo Ortiz Mayén y Daniel Roldán.