La IA No Reemplazará a los Profesores de Idiomas, por Ahora, Revela Estudio
La inteligencia artificial aún tiene mucho que aprender de los profesores humanos a la hora de enseñar a hablar un nuevo idioma

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Desde la llegada de los chatbots basados en grandes modelos de lenguaje, los agoreros de la industria tecnológica han predicho que muchos trabajos serían reemplazados por la inteligencia artificial. Sin embargo, las aplicaciones de la IA en algunas disciplinas están lejos de igualar a la pericia humana. Ahora, un estudio señala que los profesores de carne y hueso tienen aún una ventaja crítica a la hora de enseñar idiomas.
Cuando una persona va a clases para aprender un idioma extranjero, debe pasar por un complejo proceso de adquisición de conocimientos. No solo debe aprender largas listas de palabras; también debe comprender con qué otras palabras se asocian.
En español, por ejemplo, es particularmente difícil la enseñanza del verbo ser-estar. Los profesores explican que ser se refiere a estados permanentes del sujeto, mientras que estar se circunscribe a estados temporales.
Todo hablante nativo comprende que ser feliz es una característica continua, independiente a las circunstancias, mientras que estar feliz tiene fecha de caducidad. Para el alumno extranjero, la norma parece sencilla hasta que llega al verbo morir. En nuestro idioma, una persona está muerta, en la forma transitoria del verbo, a pesar de que se trata de un estado permanente.
Cada lengua está llena de precisiones, contradicciones y variantes que vuelven más complejo su aprendizaje. Cuando el médico polaco L. L. Zamenhof inventó el esperanto, acaso la lengua artificial más empleada en el mundo junto con el klingon de Star Trek, una de sus aspiraciones era un idioma ajeno a las arbitrariedades.
Para abatir este problema, desde la lingüística y al pedagogía se ha desarrollado el concepto de aprendizaje basado en datos. Actualmente, la mayoría de los estudiantes de una lengua extranjera acompañarán su aprendizaje de un corpus que considere las variantes y los casos excepcionales. Cuando un profesor pregunta si queremos aprender una lengua para ir de viaje al extranjero o para buscar trabajo en otro país, en el fondo lo que quiere saber es a qué corpus real o intuitivo deberá acudir durante la enseñanza.
Al respecto, el investigador Déogratias Nizonkiza señala que hoy en día un alumno puede acceder a conjuntos de millones de palabras, que consideran cientos o aun miles de usos para cada frase. “Eso cambió realmente de forma significativa nuestra manera de trabajar, especialmente en el ámbito del inglés con fines académicos o profesionales. Pero las búsquedas llevaban mucho tiempo y la gente terminaba desanimándose”.

El lingüista originario de Burundi ha publicado un artículo donde analiza el papel de la inteligencia artificial generativa en la enseñanza del idioma, especialmente en lo que respecta a la adquisición de vocabulario. Según el académico, la IA es capaz en este momento de complementar a la labor del profesor y a la investigación individual de cada alumno. En cambio, está lejos de sustituir a la dirección del maestro humano.
En el estudio publicado originalmente en francés se lee: “Los estudios preliminares sugieren que las herramientas de inteligencia artificial generativa tienen el potencial de complementar —más que sustituir— al aprendizaje impulsado por datos, al fomentar un enfoque pedagógico integrado que refuerza la autonomía y el pensamiento crítico de los estudiantes”.
Las herramientas basadas en inteligencia artificial son útiles para mostrar y ejemplificar las combinaciones de palabras o frases que debe aprender un alumno. En cambio, fallan a la hora de explicar con precisión de dónde provienen sus ejemplos o qué tanta certidumbre hay sobre su veracidad.
En un comunicado, Nizonkiza señala: “Debemos tener mucho cuidado, ya que las herramientas de IA generativa no son tan precisas como las herramientas tradicionales”.
Según explica, por el momento, el profesor humano es crucial para que el alumno tenga la dirección adecuada: “Por tanto, en lugar de depender exclusivamente de la IA generativa, debemos asegurarnos de combinarla con los corpus tradicionales”. El autor no rechaza la incorporación de la inteligencia artificial en el aprendizaje de idiomas, pero advierte que aún tiene mucho que aprender.