Científicos del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) han dado a conocer el hallazgo de un nuevo tipo de objeto astronómico nunca antes observado. Se trata de una estrella de agujero negro, un objeto con 100 mil millones de veces más energía que cualquier estrella conocida. Como su nombre sugiere, esta estrella tendría un agujero negro en su núcleo.
Una estrella de agujero negro sería del tamaño del sistema solar, un tamaño semejante al de una estrella masiva, pero con una masa y una fuerza de gravedad mucho mayores.
Este nuevo tipo de objeto astronómico sería la explicación detrás de los “pequeños puntos rojos” que halló el James Webb y que aún eran un misterio entre la comunidad científica.
Según los descubridores, una estrella de agujero negro tendría en su núcleo un agujero negro 100 mil veces más pesado que el Sol, envuelto en una nube de gas brillante.
El misterio de los puntos rojos hallados por el telescopio espacial James Webb
Lanzado en 2021 desde la Guyana Francesa, el telescopio espacial James Webb ha profundizado nuestro conocimiento del universo como ningún instrumento previo. Desplegado a 1.5 millones de kilómetros de la Tierra, el telescopio ha captado en varias ocasiones pequeños puntos rojos ubicados en la infancia del universo.
A medida que la luz avanza en el espacio, su intensidad disminuye. Esto provoca que la luz visible se convierta en microondas y que estas se transformen, a su vez, en ondas de radio.
Cuando el James Webb distinguió estos puntos rojos nacido 600 millones de años después del Big Bang supieron que estaban ante un misterio genuino. Una posible explicación era que pequeñas galaxias habían desarrollado rápidamente tantas estrellas como las que hay hoy en la Vía Láctea.
Se propuso también que estas pequeñas galaxias estaban pobladas por grandes agujeros negros. Eso explicaría que objetos de 3 mil años luz de diámetro, el 1% de la Vía Láctea, contuvieran tanta energía.
Pequeños puntos rojos captados por el James Webb son agujeros negros envueltos con estrellas
Ahora, astrofísicos del MIT, liderados por el joven científico Rohan P. Naidu han hallado una explicación para este fenómeno. Se trata de una nueva clase de objetos astronómicos nunca antes vistos: estrellas de agujeros negros.
Según el estudio publicado en Nature estas estrellas con apenas la envoltura de agujeros negros. Las estrellas comunes como el Sol brillan porque fusionan átomos de hidrógeno en helio. Esta reacción nuclear libera grandes cantidades de luz y energía.
En cambio, estas estrellas tendrían en su núcleo agujeros negros. En junio del 2026, antes de la publicación del artículo oficial en Nature, la NASA explicó el hallazgo de la siguiente forma:
“Múltiples indicadores independientes respaldan la teoría de que este pequeño punto rojo es una ‘estrella de agujero negro’: un agujero negro que crece rápidamente mediante acreción, envuelto en un capullo de gas denso y caliente”.
El estudio publicado el Nature el 12 de agosto sostiene que estos objetos son “un agujero negro oculto tras una envoltura”. Al respecto, los científicos explican:
“La radiación proveniente del agujero negro parece dominar prácticamente toda la luz observada, dejando poco margen para una contribución significativa de su galaxia anfitriona. Si esta fuente se fusionara con su vecina más brillante, se asemejaría a los objetos recientemente descubiertos conocidos como ‘pequeños puntos rojos’, caracterizados por distribuciones de energía espectral desconcertantes.
100 mil millones de veces más energía que una estrella común
Según los astrofísicos, el color rojizo del agujero negro se debe al gas a su alrededor. Además, el estudio menciona que estos objetos serían mucho más pequeños de lo que inicialmente se creyó: “las estimaciones de masa de los agujeros negros en estas fuentes podrían estar sobrevaloradas en varios órdenes de magnitud”.
El nuevo estudio indica que una estrella de agujero negro tendría un tamaño comparable al de nuestro sistema solar, aunque ejercería fuerzas gravitatorias mucho mayores que las de cualquier estrella conocida. Los cálculos arrojan que una estrella de agujero negro emite 100 mil millones de veces más energía de la que cualquier estrella conocida podría producir físicamente.
Estos niveles de energía solo son comparables con los de los agujeros negros tradicionales. Al respecto, Rohan Naidu, becario Hubble de la NASA y becario Pappalardo en el Instituto Kavli de Astrofísica e Investigación Espacial (MKI) del MIT, explicó en un comunicado:
“Creemos que existe un agujero negro central con una masa 100 mil veces superior a la del Sol. Y rodeando a este agujero negro habría una envoltura de gas muy extensa que se asemeja a una estrella del tamaño del sistema solar. Es enorme”.
¿Y dónde están ahora las estrellas de agujeros negros?
Estos objetos astronómicos recién descubiertos habrían desaparecido del universo hace mucho tiempo. No obstante, estas estrellas de agujeros negros habrían sido muy comunes en la infancia del universo. Al respecto, Naidu señala:
“Estos pequeños puntos rojos parecen estar por todas partes en el universo primitivo, pero prácticamente desaparecen en la época actual”.
Según explicó Robert Simcoe, coautor del estudio, cuando iniciaron su investigación querían responder qué circunstancias podrían crear objetos con ese color rojo. Esta fue la clave para proponer la existencia de un nuevo tipo de objeto astronómico, el agujero negro envuelto en una estrella:
“Nos planteamos la siguiente pregunta: ¿es posible crear algo tan rojo utilizando únicamente hidrógeno, sin nada de polvo? Para nuestra sorpresa, resulta que sí es posible, siempre que se disponga de una capa de hidrógeno extremadamente densa; tan densa que se asemeja más a la superficie de una estrella gigantesca que a una tenue nebulosa interestelar”.
Estrellas de agujeros negros no son “un milagro sino un espejismo”
Robert Simcoe señaló que muy frecuentemente el color rojo en el espacio profundo se atribuye a la presencia de polvo. “Cuando vemos algo muy rojo en el universo, solemos asumir que está rodeado de polvo, como hollín o ceniza”, explicó. Y agregó:
“Del mismo modo que el humo de los incendios forestales de Canadá tiñó recientemente el cielo de Boston de un rojo intenso, los objetos astronómicos pueden parecer más rojos de lo que realmente son cuando se observan a través de un velo de polvo”.
Por ello el descubrimiento de los “pequeños puntos rojos” por el James Webb movió a la comunidad científica a suponer que estaban ante un milagro, el hallazgo de múltiples galaxias sumamente pobladas en el universo primitivo. No obstante, esta investigación demostraría que se trataba más bien de un espejismo:
“Descubrimos que lo que parece una galaxia primitiva sumamente brillante —es decir, un ‘milagro’— podría tratarse, en realidad, de un ‘espejismo’”.