La teoría de la relatividad lleva más de un siglo siendo la visión con la que interpretamos todos los grandes fenómenos del universo, desde la muerte de las estrellas hasta el mismo big bang. Pero hay un fenómeno cuya existencia se desprende de las ideas de Albert Einstein que aún no ha sido comprobado: los agujeros blancos. Un nuevo estudio sugiere que son la evolución de los agujeros negros.
La teoría de la relatividad anticipaba la existencia de agujeros negros, cuya existencia fue confirmada en los años setenta del siglo XX, con el estudio de Cygnus X-1.
El físico italiano Carlo Rovelli dice que un agujero blanco no es más que un agujero negro “con el tiempo al revés”.
¿Qué son los agujeros blancos?
Las ideas de Albert Einstein sobre el espacio y el tiempo han resultado tan dúctiles que muchos científicos después de él las han aprovechado para predecir algunos fenómenos hoy comprobados del cosmos. Gracias a la teoría de la relatividad general, el físico y sacerdote Georges Lemaître dedujo que el universo tuvo un principio.
Al seguir las fórmulas descritas por Einstein, llegó a la conclusión de que el universo había emanado desde un solo punto hacía miles de millones de años. Dicha idea fue comprobada con la detección de la radiación de fondo de microondas, la luz que dejó el big bang.
Algo semejante ocurrió con los agujeros negros: a partir de las ideas de Einstein, el físico Subrahmanyan Chandrasekhar descubrió que una estrella lo suficientemente grande no se convertiría al morir en una enana blanca, sino en un objeto tan masivo que no dejaba escapar la luz: un agujero negro. Según la historia, el joven físico se obsesionó con el problema durante un largo viaje en barco hacia Inglaterra, en el cual descubrió el llamado “límite de Chandrasekhar”, la frontera a partir de la cual una estrella demasiado pesada colapsa sobre sí misma y forma un pozo negro.
Sus ideas solo quedarían demostradas después de que los telescopios de rayos X comenzaran a encontrar objetos cuyo brillo y densidad solo podían explicarse con esa explicación descabellada: un sitio con tanta gravedad que ni la luz puede escapar.
De forma semejante, las ideas de Albert Einstein indicarían la existencia del perfecto contrario: los agujeros blancos. Propuestos por primera vez por el físico soviético Ígor Nóvikov, los agujeros blancos sería sitios de donde sale la materia, pero a los cuales no se puede entrar. Al respecto, en su libro Agujeros blancos, el físico Carlo Rovelli explica:
“Un agujero blanco no es ni siquiera otra solución a las ecuaciones de Einstein. Es la misma solución que describe un agujero negro pero con el tiempo al revés”.
Proponen que los agujeros blancos serían la evolución de los pozos negros
Ahora un nuevo artículo dirigido por el físico Daniel Paraizo ha propuesto que los agujeros blancos serían posibles o, al menos, no serían tan descabellados. De hecho serían la evolución de algunos agujeros negros. Según el estudio almacenado en ArXiv, los agujeros negros tendrían una vida mucho más larga de lo que se creían antes y esta duración podría indicar la existencia de otros fenómenos que no habían sido vistos con anterioridad. Al respecto, el científico explicó a Space:
“Hemos descubierto que la vida útil de los agujeros negros es mucho más larga de lo que se creía. Los fenómenos que identificamos son relevantes para los agujeros negros que posiblemente se formaron en el universo primitivo. Estos objetos aún no se han observado, pero su búsqueda es un tema de gran interés como candidatos a materia oscura”.
El artículo analiza ese verdadero tiempo de vida de un pozo negro y, de paso, llega a la conclusión de que algunos podrían convertirse en agujeros blancos. Al respecto, el estudio señala:
“Observamos que el exponente de desplazamiento al rojo es negativo en esta fase de purificación, lo que indica la existencia de un remanente de agujero blanco que libera información lentamente”.
Esto querría decir que, cuando está por desintegrarse un agujero negro, este podría mutar en un sitio del cual emana la la materia y la luz, en lugar de absorberlas; es decir, un agujero blanco. Esto dijo el físico a Space:
“Una vez que el agujero negro alcanza el umbral de los 20 microgramos, observamos que comienza a emitir radiación purificadora, llamada así porque se dice que purifica el estado cuántico del universo, debido a un comportamiento característico de un agujero blanco. Por lo tanto, aunque aún desconocemos la física cercana a un agujero blanco, identificamos un objeto que presenta exactamente las mismas propiedades desde lejos”.