Polémica en OpenAI: Matemáticos Cuestionan Supuesta Solución a Problema de Navier-Stokes
Polémica en torno a OpenAI, luego de que presentara un supuesto logro a la solución de un complejo problema matemático

Polémica en torno a OpenAI, luego de que presentara un supuesto logro a la solución de un complejo problema matemático

Desde trincheras distintas, matemáticos y los científicos suelen guiarse por el primer instinto de la curiosidad, un camino que requiere un largo proceso, sin anticipar recompensas, solo el premio instantáneo de saciar la curiosidad misma.
Tal fue el caso de Einstein al concebir la relatividad desde una modesta oficina de patentes. Y tal habría sido, también, el camino de dos jóvenes matemáticos que trabajaban en un problema matemático durante sus ratos libres, pero no hablamos de un problema cualquiera, sino uno de los siete Problemas del Milenio, aquellos que el Clay Mathematics Institute anunció en el año 2000 con una recompensa de un millón de dólares.
Levent Alpöge y Tristan Buckmaster habían peloteado sobre el problema Navier-Stokes, el conjunto de ecuaciones que describen el comportamiento de los fluidos y que todos los días usan los meteorólogos para sacar un poco de certidumbre en medio del caos. A diferencia de Einstein, que trabajaba solo con papel y lápiz, Alpöge y Buckmaster tienen a su disposición lenguajes de programación, software para matemáticos y grandes modelos de lenguaje. Estas herramientas pueden llevar su imaginación más lejos de lo que llegaron sus antecesores.
Y es importante resaltar que estos dos matemáticos no son unos completos desconocidos. Levent Alpöge trabaja en Anthropic, empresa dueña de Claude, y Tristan Buckmaster ha colaborado en Deep Mind, proyecto de Google.
Como en el caso de la poesía, hay muy pocos entusiastas de las matemáticas alrededor del mundo y en agosto del 2026 ya se había corrido el rumor de que una empresa de inteligencia artificial podría haber conseguido avances en el problema Navier-Stokes. Los rumores iniciales apuntaron a Anthropic, empresa donde labora Alpöge.
Para el 7 de septiembre, los rumores que circularon por redes sociales como X y Mastodon se han concretado en un anuncio: OpenAI afirma que su inteligencia artificial resolvió el problema Navier-Stokes. De comprobarse la resolución, se abriría un camino entero para las matemáticas, de forma semejante a lo que provocó la invención del cálculo diferencial a manos de Newton.
El meollo es que Levent Alpöge y Tristan Buckmaster afirman haber estado trabajando en el mismo problema apenas un mes antes del anuncio de la empresa dirigida por Sam Altman. Buckmaster publicó un comunicado donde señala que estuvo en contacto con OpenAI días antes del anuncio.
Ante los reiterados rumores, el 3 de septiembre el matemático escribió a un trabajador de la empresa de inteligencia artificial. Sus mensajes derivaron en una serie de llamadas donde estuvo presente Sebastien Bubeck, figura crucial en el equipo de investigación de OpenAI.
Según afirmó Buckmaster la empresa de inteligencia artificial le ofreció compartir el crédito por la resolución del problema Navier-Stokes a cambio de que deje fuera a su colega Alpöge, que labora para la competencia. Buckmaster escribió en su testimonio:
“Sebastien insistió en dos ocasiones en que quería excluir a Levent de la autoría y comentó que todo sería sencillo si no fuera por el hecho, que le resultaba muy molesto, de que Levent trabajaba en Anthropic”. Cuando Tristan Buckmaster se rehusó, Bubeck le preguntó: “¿estás dispuesto a tirar así tu carrera?”
Buckmaster reconoce que el trabajo que realizó junto a Alpöge no estaba cerca de resolver, en realidad, el problema Navier-Stokes. En realidad, lo que consiguieron fue resolver un problema previo a partir del trabajo de otros dos matemáticos, los españoles Diego Córdoba y Luis Martínez Zoroa. Pero el estadounidense también señala que entre los programas computacionales que usaron estaba Codex, herramienta de programación propiedad de OpenAI.
Ahora, no pocos matemáticos se preguntan si OpenAI habría partido del trabajo de dos humanos. Según el propio anuncio de la empresa, sus resultados llegaron tras poner a 10 mil agentes de inteligencia artificial a trabajar a marchar forzadas en el problema. Más que abrir un candado, dispusieron a 10 mil máquinas para que rompieran, ante el temor de que Anthropic estuviese por hacer un anuncio semejante.
De parte de OpenAI, Sebastien Bubeck ha confirmado que existió comunicación entre la empresa y el matemático. Además, se disculpó por “la elección de palabras” a la hora de sugerir a Buckmaster si quería ese resultado para su carrera.
Además, la propia empresa emitió un comunicado donde felicitó “a Levent Alpöge y Tristan Buckmaster por su notable trabajo matemático”. En el mismo texto, la compañía responsable de ChatGPT aseguró que usó de forma consciente el trabajo de los investigadores, aunque admitió que estos datos pudieron haber llegado a su inteligencia artificial:
“Nosotros (los investigadores y los agentes) no vimos ninguno de sus trabajos por ningún medio hasta que lo publicaron —en particular, no se accedió a datos específicos de usuarios con el fin de resolver este problema. Aunque improbable, no podemos descartar que datos desidentificados derivados de su uso de nuestros productos hayan ayudado a mejorar nuestros modelos”.
En este momento, no se ha comprobado que el problema Navier-Stokes haya sido resuelto. Tampoco se ha dirimido si OpenAI se aprovechó del trabajo humano para impulsar el de su inteligencia artificial.
En medio de la polémica, Terence Tao, uno de los matemáticos vivos más importantes, ha escrito en su cuenta de Mastodon un largo elogio de la imaginación de Levent Alpöge y Tristan Buckmaster, así como de las desventajas de atribuir descubrimientos a la IA. Para el matemático, la curiosidad de un científico es necesariamente semejante a que tienen los niños. La infancia no es un campo donde pueda medrar la inteligencia artificial:
“En esta era moderna de uso intensivo de la IA, es importante recordar qué se siente al ser un niño”, escribió. Independientemente de quién se lleve el crédito, la inteligencia artificial podría haber llegado a la meta, pero no ha recorrido el camino.