Un manantial de aguas cristalinas sorprendió en plena zona urbana de Santa Úrsula Coapa, en la alcaldía Coyoacán, Ciudad de México (CDMX). El agua aflora en distintos puntos y uno de los más visibles se encuentra en la calle Tlapacoya, donde miles de litros emergen del subsuelo. Aunque el recurso podría parecer una enorme fuga, vecinos aseguran que el fenómeno existe desde hace décadas y advierten que parte del agua termina en el drenaje, mientras que durante la temporada de lluvias el incremento del caudal eleva el riesgo de inundaciones.
Lo que actualmente aparece entre calles, registros e infraestructura urbana forma parte de una historia que los habitantes más antiguos de Santa Úrsula Coapa recuerdan desde hace más de seis décadas. Antes de que el crecimiento de la Ciudad de México transformara esta zona de Coyoacán, el agua circulaba a cielo abierto y diferentes arroyos se unían en su recorrido. El avance de la mancha urbana modificó el paisaje, pero el agua proveniente del subsuelo y de los escurrimientos continúa buscando una salida.
Luciano Hernández, vecino de la colonia y quien asegura conocer el sitio desde hace alrededor de 64 o 65 años, recordó que anteriormente existía un río a cielo abierto cuyo cauce se extendía por la zona.
“Esa tiene 64 años o 65, que es la edad que yo tengo, y antes era un río a cielo abierto, que corría desde ahí adentro del predio, llegaba hasta calzada de Tlalpan, por decir algo. Y ahí fluían varios arroyitos que se iban juntando en el camino”.
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Nacimiento de Agua en Santa Úrsula Coapa Alerta a Vecinos, Coyoacán
El afloramiento no siempre fue visto como un problema. De acuerdo con los testimonios de los habitantes, hace varios años el agua era aprovechada por personas que acudían a lavar a un predio de la zona, donde fueron instalados lavaderos públicos. Sin embargo, la dinámica cambió conforme más viviendas tuvieron acceso al suministro de agua potable. Con el paso del tiempo, las personas dejaron de acudir y las instalaciones quedaron prácticamente abandonadas, pese a que el agua continúa presente en el lugar.
Luciano Hernández explicó que los lavaderos se encuentran dentro de un predio gubernamental, pero actualmente prácticamente han dejado de utilizarse.
“Aquí hicieron estos lavaderos públicos, en este predio, que es del gobierno, pero ya no lo saben, ya la gente ya no viene. Ahora ya la gente, la mayoría tiene agua en su casa y, bueno, pues ya lavan en su casa. Ese predio está prácticamente abandonado”.
De acuerdo con autoridades de la alcaldía Coyoacán, el agua que aparece en esta parte de Santa Úrsula Coapa está relacionada con los escurrimientos provenientes de la zona alta de los pedregales. El volumen puede aumentar considerablemente durante la temporada de lluvias, cuando una mayor cantidad de agua se desplaza hacia las partes bajas. Esto ayuda a explicar por qué el fenómeno persiste a pesar de la urbanización y por qué puede volverse más evidente durante los meses con mayores precipitaciones en la capital.
A pocos metros del punto donde el agua emerge se localiza un cárcamo de bombeo operado por la SEGIAGUA. Sin embargo, la infraestructura tiene una capacidad de bombeo de 100 litros por segundo, de acuerdo con la información proporcionada. Cuando el volumen supera esa capacidad, el agua sale por el registro y termina incorporándose al sistema de drenaje.
La situación se vuelve especialmente preocupante cuando llegan lluvias intensas. Si el caudal aumenta por encima de lo que las bombas pueden manejar, el excedente puede salir a la superficie. Para los habitantes, esto representa no solamente la pérdida de un recurso que consideran aprovechable, sino también un problema que puede favorecer inundaciones en la zona. La capacidad del cárcamo se convierte así en un punto clave para entender por qué un afloramiento de agua cristalina puede transformarse en una preocupación durante las precipitaciones más fuertes.
Luciano Hernández señaló que las bombas actuales no consiguen manejar todo el volumen de agua y consideró que una infraestructura con mayor capacidad podría ayudar a captar una cantidad superior.
“No se pueden llevar toda porque la capacidad del agua, de las bombas no da para más. Si pusieran bombas más grandes, pues a lo mejor sí podrían captar todo esto. En la temporada de lluvias es cuando más problemas tenemos, porque ahí sí, ni quién nos salve de la inundación”.
Para algunos habitantes de Santa Úrsula Coapa, observar cómo el agua continúa brotando y finalmente llega al drenaje genera una pregunta inevitable: ¿podría aprovecharse este recurso de alguna manera? La inquietud cobra relevancia ante el volumen visible en la zona, aunque cualquier eventual aprovechamiento requeriría estudios técnicos y análisis de calidad que determinen qué usos serían seguros. Que el agua luzca cristalina no significa, por sí solo, que sea potable o adecuada para consumo humano.
Graciela, vecina de la zona, considera que debería prestarse mayor atención al afloramiento y analizar alternativas para darle algún uso.
“Pues se podría aprovechar realmente si le pusiéramos interés, porque, de verdad, es agua limpia y no se está yendo a un uso”.
Mientras el manantial continúa abriéndose paso bajo una zona completamente urbanizada de Coyoacán, en la CDMX, los habitantes mantienen la mirada puesta en dos problemas: el agua que aparentemente se desperdicia y el aumento del caudal durante las lluvias. El fenómeno, que lleva décadas formando parte de la historia de Santa Úrsula Coapa, permanece prácticamente oculto para buena parte de quienes transitan por esta zona de la capital.