En el municipio de Ecatepec, en el Estado de México, Norma Rivera comienza su día mucho antes que el sol. Es madre, abuela y vagonera. Desde hace más de diez años, recorre los vagones del Metro de la Ciudad de México para vender productos y así sostener a su familia.
Su rutina inicia a las seis de la mañana. Prepara a su nieto para llevarlo a la escuela, acomoda la mercancía que venderá durante el día y camina hasta la avenida para tomar el primer transporte rumbo a Ticomán, donde deja al pequeño antes de ir a trabajar. El trayecto toma más de una hora.
La vagonera que transformó la necesidad en fuerza para sobrevivir
Norma empezó a vender en el Metro CDMX después de separarse del padre de sus hijos. La situación económica la obligó a buscar una alternativa urgente. Con apenas unas monedas, invirtió en dos bolsitas de paletas.
Con eso pude llevarles un kilo de huevo y un kilo de tortillas para darles de comer a mis hijos.