Hay estadios que guardan eco, y el Estadio Sede Ciudad de México custodia mitos. Cuarenta años han tenido que transcurrir para que la selección de Inglaterra vuelva a mirar de frente a uno de sus peores fantasmas y pise, por primera vez desde los cuartos de final de México 1986, el césped donde su destino futbolístico cambió para siempre.
No es un simple partido de fútbol el de este domingo 5 de julio contra México, en los octavos de final del Mundial 2026; es también un irremediable regreso a una tarde de verano en la que el fútbol conoció la trampa divina y la genialidad absoluta.
Cruzar el túnel de vestuarios y contemplar la cancha de Estadio Sede Ciudad de México significa, para los ingleses, asomarse a los recuerdos. En este recinto, sus antecesores quedaron eliminados, en los cuartos de final de aquel Mundial de México 86, ante la picardía de la "Mano de Dios" y la carrera eterna del "Gol del Siglo" de Diego Armando Maradona.
Bajo el sol del mediodía de aquel 22 de junio de 1986, en la Ciudad de México, con una tensión latente por la Guerra de las Malvinas de 1982, Argentina e Inglaterra se jugaban el pase a las semifinales ante unos 114 mil espectadores. El primer tiempo quedó cero a cero. Fue en el segundo tiempo cuando apareció Diego Armando Maradona.
La mano de Dios y el gol del siglo
Al minuto 51, el defensor inglés Steve Hodge rechazó el balón hacia atrás, elevándolo peligrosamente hacia su propio portero. El guardameta Peter Shilton, con sus imponentes 1.85 metros, saltó confiado para colgarse de la pelota, pero Maradona estaba ahí.
Alzando el puño izquierdo pegado a su cabeza, el entonces 10 argentino impactó el balón centésimas de segundo antes que los guantes de Shilton y lo mandó al fondo de la red. Mientras los defensores británicos corrían desesperados hacia el árbitro tunecino Ali Bennaceur reclamando la mano, Diego celebraba consumando el engaño más famoso del siglo, bautizado por él mismo como "la mano de Dios".
Solo unos minutos después, Maradona metería un segundo tanto, bautizado como “el gol del siglo”. El marcador final quedó 2 a 1 a favor de los sudamericanos.
La selección inglesa no había vuelto a pisar el estadio Ciudad de México desde entonces. Lo hará este domingo, para enfrentar al equipo local, bajo el cobijo de una afición mexicana que conoce perfectamente el peso de esa mitología.
En las tribunas, el rugido local ebullirá dispuesto a recordarles, con el folklore y la picardía del fútbol latinoamericano, que en este rincón del planeta todo puede pasar.