Limpiar un río puede tomar días enteros, pero bastan 2 o 3 horas para que se vuelva a convertir en un basurero.
“Y esto que ven a mis espaldas, estamos calculando que son aproximadamente 1,700 toneladas de basura (…) Es una cantidad impresionante que nos genera un remanso y dificulta la normal operación del río”, indicó Víctor Hugo Rojas, integrante del Organismo de Cuenca Aguas del Valle de México de la Conagua.
No es un basurero clandestino, es el río de la Compañía, arteria clave del drenaje metropolitano. Aquí flotan no solo botellas, también salas enteras, autopartes y colchones que amenazan con reventar plantas de bombeo críticas, como el caracol.
“Es un tema que nos afecta bastante para la operación, porque nos genera taponamientos, rupturas de bordes en ríos y daños a equipos electromecánicos como en esta planta”, señaló Víctor Hugo Rojas, integrante del Organismo de Cuenca Aguas del Valle de México de la Conagua.
Tuberías viejas contra tormentas récord
Ocho de cada diez inundaciones en el Valle tienen el mismo detonante: nuestros propios desperdicios. La Conagua retiró 56 mil toneladas en 2024, casi 100 mil en 2025 y cerca de 30 mil hasta agosto de este año, pero el plástico flotante es solo el síntoma visible.
Bajo el asfalto, el sistema colapsa en silencio. Entre hundimientos de la ciudad y mala planeación urbana, la red que debería desalojar el agua ya rebasó su ciclo de vida.
“El principal problema es lo que llamamos el drenaje superficial: las alcantarillas, los colectores, los subcolectores que ya son tuberías más grandes. En algunas ocasiones su vida útil se ha rebasado; estamos hablando de tuberías que tienen más de 25 o 30 años”, destacó Miguel Ángel López, Universidad Iberoamericana.
Tuberías viejas contra tormentas récord en los últimos dos años han activado más de 80 protocolos de emergencia. Aunque la red subterránea necesita revisarse, las obras mayores no llegan.
“Han aumentado el número de inundaciones pequeñas, encharcamientos, por toda la ciudad ¿eso cómo lo resuelves? Pues con obras, haciendo colectores, plantas de bombeo. Y ahí es donde notamos que no le están metiendo dinero, porque han ido aumentando”, explicó Andrés Moreno, integrante del Colegio de Ingenieros Civiles.
¿A dónde se va el dinero? El presupuesto multimillonario para mantener a flote la Metrópoli se disuelve entre dependencias federales, estatales, alcaldías y un fideicomiso, diluyendo la rendición de cuentas.
“Hacían planes hidráulicos delegacionales. El último que se hizo se dejó de publicar en 2015 (…) la inversión directa ahí, sí era muy claro qué era lo que se estaba haciendo, qué es lo que se iba a proyectar y cuánto iba a costar cada situación. Eso ya no se hace público”, afirmó Miguel Ángel López, Universidad Iberoamericana.
Sin proyectos de fondo ni transparencia, la prioridad es apagar fuegos: operar con remiendos provisionales y agotar el dinero público en una factura interminable para levantar la basura que la propia ciudad arroja a sus cauces.
“Si tuviéramos una buena disposición de esos residuos y conforme al 115 constitucional que compete a todos los municipios y alcaldías, pues no estaríamos destinando recurso para sacar basura de los ríos”, puntualizó Víctor Hugo Rojas, integrante del Organismo de Cuenca Aguas del Valle de México de la Conagua.
Con información de N+, Mónica Cerbón, Alexis Roldán y Daniel Marín.