Nunca un huracán había golpeado la costa del Pacífico mexicano con tanta fuerza como Otis. No había un solo edificio, un solo hotel, una sola casa o un negocio que no tuviera algún tipo de daño. La noche de mañana sábado, 24 de octubre, y el domingo, 25 de octubre, se cumplen tres años del impacto del ciclón en Acapulco.
“Soy originario de Acapulco y en 2023 yo capitaneaba dos embarcaciones en el puerto (…) El huracán Otis fue un antes y un después en mi vida”, dijo Jonathan Chino.
“Soy originario de Acapulco, Guerrero, y en 2023 ejercía la labor de marinero (…) Necesitaba trabajo, entonces le dije a Jonathan que si sabía de alguno. Él me invitó a trabajar con él. Lo conocía desde la secundaria, pero nuestra relación se fue dando en la preparatoria y se fortaleció todavía más con el trabajo que tuvimos”, indicó Marlon Valdez.
Era el 24 de octubre de 2023, horas antes del impacto del huracán Otis. La lluvia comenzó alrededor de las 22:00 horas. No dio tregua y cada vez fue más intensa.
Jonathan y otras dos personas estaban en un yate atado a unas boyas. Marlon se encontraba en otra embarcación. En medio de la tormenta, perdieron comunicación.
La madrugada del 25 de octubre de 2023, el huracán Otis tocó tierra en Acapulco como categoría 5.
“Llegó un punto en el que el viento ya no te dejaba ver como a cuatro o tres metros. Se veía blanco, blanco, totalmente blanco (…) Empezaron a romperse todas las cuerdas, todos los cabos. Los pedazos de los barcos amarrados comenzaron a desprenderse y fue cuando empezamos a soltarnos. Íbamos dando vueltas y, en eso veo una proa con líneas azules: era el barco donde estaba Marlon. Nada más vi cómo le pasamos encima", recordó Jonathan Chino.
"Sentimos un impacto fuerte (...) La decisión de haber saltado fue a cauda de que el barco se estaba hundiendo”, indicó Marlon
También aseguró que vivir un huracán en el mar es una experiencia horrible, una pesadilla. “Yo justo pensaba que estaba soñando”.
Sobrevivientes de Otis
Marlon y su compañero vieron un barco a flote. Nadaron hasta él y un hombre los ayudó a subir. Jonathan también terminó en el agua.
“A nuestro barco le estaba entrando agua por debajo. Sabía que ya no podía salir. Lo único que hice fue agarrar mi teléfono y marcarle a mi mamá. Quise subirme a la parte más alta, pero no pude. Una ola me aventó hacia el parabrisas donde estaba el barco se reventó por completo. Ya no había barco, estaba todo despedazado y ya no había razón para seguir aferrándome a él. Así que me solté, la corriente me llevó. Salí del agua y vi un sofá enorme frente a mí, me aventé encima y ese sofá me ayudó muchísimo para no hundirme tanto”, relató Jonathan Chino.
La corriente llevó a Jonathan hasta la orilla. Marlon también logró llegar a tierra y salió a buscar a su amigo.
“Fuimos a buscar a Jonathan y a mis demás compañeros, pero encontramos cuerpos. Tuvimos que reconocer a personas a las que habíamos saludado apenas unas horas antes. Murió mucha gente”, destacó Marlon Valdez.
“Dejé a mi compañero en el Zócalo de Acapulco y de ahí me fui caminando a mi casa. Fue hasta que llegué cuando supe que Jonathan estaba vivo, porque mi mamá me dijo que él me había ido a buscar primero, añadió Marlon con mucho alivio.
Pasaron cuatro días antes de que los dos amigos volvieran a encontrarse.
“Estaba acostado y, de pronto, empecé a escuchar que gritaban: ¡Chino, Chino!, por toda la calle. Volteé a ver y venía Marlon con otro amigo. Se acercaron, me abrazaron y yo lloré, lloré poquito. Sé que muchos tenemos historias de esa noche. Todo Acapulco tiene una historia. Y qué padre que nos tocó a nosotros poder contarla”, destacó Jonathan Chino.
Con información de N+ Viviana Leal.