La gobernadora de Nuevo México, Michelle Lujan Grisham, afirmó que solo los habitantes de la entidad tienen la facultad legal y política de decidir sobre la denominación del territorio.
En un posicionamiento público, la mandataria estatal destacó el valor patrimonial del nombre, señalando que “representa más de 400 años de historia” que se remontan a la época colonial española a finales del siglo XVI y a la fundación de Santa Fe en 1610, la cual es actualmente “la capital estatal más antigua de los Estados Unidos”.
Lujan Grisham enfatizó que la soberanía sobre esta decisión recae en la ciudadanía y no en mandatos unilaterales. La gobernadora aseveró al tiempo que recordó las salvaguardas legales existentes: “Cambiar nuestro nombre no se supone que sea fácil. Nuestra Constitución fue diseñada de manera que enmendarla requiere más de una persona o un gobierno decidiendo que quiere algo diferente”.
Respecto al procedimiento institucional, la titular del Ejecutivo estatal detalló que cualquier intento de modificación exige un proceso legislativo y democrático. Explicó que una enmienda de esta naturaleza tendría que recibir primero la aprobación en ambas cámaras de la Legislatura de Nuevo México para posteriormente someterse a las urnas.
Finalmente, la gobernadora reafirmó el vínculo entre el nombre del estado y la herencia cultural de sus habitantes.
Estas declaraciones surgen luego de que el presidente estadounidense Donald Trump sugiriera cambiarle el nombre al estado de Nuevo México, lo que ocasionó la reacción de la gobernadora Michelle Lujan Grisham.
El mandatario de Estados Unidos de América publicó un video y dijo que “mucha gente ha sugerido cambiar el nombre de Nuevo México” —al que calificó como uno de los estados “con mayor fraude electoral de todos los tiempos”— por el de “Nueva América”.
“Sería mucho más prestigioso y bonito para los habitantes de ese estado que tiene un potencial increíble. ¡Wow, me encanta!”, dijo en Truth Social.