David es un menor que vive con espectro autista que fue una de las víctimas de la ahora clausurada Academia Militar Esparta, ubicada en Sayula, Jalisco. Su caso continúa integrándose por parte de la Fiscalía de Jalisco y todavía no se ha judicializado.
El menor, desde los 6 años recibe atención con especialistas, cuando cumplió 10 años desarrolló trastorno oposicionista desafiantes, un problema de salud mental que sigue un patrón constante de enojo, desobediencia y rebeldía contra los padres o figura de autoridad.
Por recomendación de su paidopsiquiatra, sus padres decidieron ingresarlo a esta academia que prometía profesionalmente apoyarlo con su tratamiento, pero además, dotarlo de educación y momentos de recreación. Sin embargo, sucedió todo lo contrario.
David sufrió tortura psicológica y lo más grave es que no recibía su tratamiento médico. Ahora su familia intenta retomar su vida, pero sin dejar de lado la exigencia de justicia contra las personas que los dañaron.
“Lo que creo que sí nos preocupa un poco es que esos sellos nada más son del ayuntamiento por cuestiones de permisos y no tanto porque estas personas, o sea, a lo mejor pueden poner todo en regla, pueden cambiar el nombre y pueden abrir otra escuela. Entonces, digo, no sé en qué condición les dijeron que no, si pueden o no hacerlo, pero no deberían, si hay testimonios, si hay denuncias, ¿como por qué dejarían a estas personas tener un negocio igual?”, explicó Zull Espinoza, madre de David.
Zull señaló que en el caso de su carpeta de investigación, en estos momentos sólo falta un testigo por declarar y también el estudio psicológico que no se realizó anteriormente porque le mencionaron que en el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses, en Ciudad Guzmán, no cuentan con un psiquiatra, que es quien debe realizar el estudio debido a que el menor vive con espectro autista.