En México, el acceso a internet entre niñas, niños y adolescentes ha crecido de forma acelerada durante la última década, lo que ha intensificado la preocupación por los riesgos asociados al uso de las redes sociales sin supervisión de un adulto. Ante este panorama, el país se ha sumado a la discusión internacional sobre la regulación del acceso de menores de edad a estas plataformas, una medida que ya avanza en decenas de naciones.
La conversación no se centra únicamente en limitar el uso de redes sociales, sino en establecer mecanismos que reduzcan los riesgos para el desarrollo físico, emocional y mental de las nuevas generaciones. Especialistas consideran que el incremento de la conectividad ha ido acompañado de una mayor exposición a contenidos dañinos, acoso y dinámicas que fomentan el uso compulsivo de estas plataformas.
Más de 40 países ya impulsan restricciones para menores de edad
El debate sobre la edad mínima para utilizar redes sociales tomó fuerza desde 2024, cuando Australia comenzó a discutir restricciones para menores de 16 años. Desde entonces, la iniciativa ha ganado impulso a nivel internacional.
Actualmente, al menos 41 países ya implementaron o analizan restricciones de edad para el acceso a redes sociales. De ellos, siete ya aplican la medida, tres aprobaron la legislación y esperan su entrada en vigor, 15 continúan en proceso de aprobación, tres mantienen propuestas formales y 13 apenas iniciaron las conversaciones.
En América Latina también existen avances. Ecuador analiza una restricción para menores de 15 años, mientras que Brasil exige autorización de los padres para que adolescentes menores de 16 años puedan crear una cuenta en una red social. Además, ese país estableció multas para las empresas que no implementen mecanismos efectivos de verificación de edad.
El acceso a internet entre menores creció más de 20% en una década
El crecimiento del acceso a internet en México ha sido notable. De acuerdo con la ENDUTIH 2025, elaborada por el INEGI, el 85.4% de la población de entre 6 y 14 años ya utiliza internet.
La cifra representa un incremento superior al 20% en comparación con hace diez años y refleja cómo la conectividad se ha convertido en parte de la vida cotidiana de millones de menores. Sin embargo, este aumento también ha puesto bajo la lupa los efectos que las plataformas digitales pueden tener sobre quienes aún se encuentran en una etapa de desarrollo.
Los seis elementos que hacen adictivas a las redes sociales
Uno de los especialistas que ha estudiado el funcionamiento interno de las plataformas digitales es Arturo Béjar, ingeniero mexicano y exdirector de Meta, quien supervisó sistemas de protección para usuarios dentro de la empresa.
En su análisis, identifica seis características presentes en las redes sociales que favorecen el uso compulsivo:
El desplazamiento infinito o scroll continuo.
La reproducción automática de videos.
Las recomendaciones algorítmicas basadas en captar la atención del usuario.
Las notificaciones constantes.
Los contadores de popularidad, como "Me gusta" y seguidores.
Los mecanismos de comparación social y presión entre usuarios.
De acuerdo con Béjar, estas funciones están diseñadas para mantener a las personas conectadas durante el mayor tiempo posible, una dinámica que puede afectar especialmente a niñas, niños y adolescentes.
Depresión, ansiedad y acoso: las consecuencias que alertan a los especialistas
El profesor de Psicología Social de la Universidad de Nueva York, Jonathan Haidt, es uno de los investigadores más reconocidos en el debate internacional sobre infancias y redes sociales. Sus estudios relacionan el uso intensivo de teléfonos inteligentes y plataformas digitales con diversos problemas de salud mental entre adolescentes.
Antes de presentar su postura, Haidt explica que la preocupación principal es que las experiencias digitales han sustituido buena parte de la convivencia presencial durante la infancia y la adolescencia.
"Ahora sabemos que la infancia basada en el teléfono provoca depresión, ansiedad, trastornos alimentarios, adicción, distracción, menor capacidad de atención y aprendizaje, acoso sexual y una serie de otros daños para los adolescentes".
Otra investigación supervisada por Arturo Béjar, basada en datos internos de Meta y realizada con 240 mil adolescentes de entre 13 y 15 años, también documentó impactos relevantes. El estudio encontró que el 20% de los participantes afirmó sentirse peor consigo mismo, con su cuerpo o con su imagen después de usar las plataformas. Además, alrededor del 12% reportó haber recibido acoso sexual y casi el 10% estuvo expuesto a contenido relacionado con suicidio o autolesiones.
Uno de los datos que más preocupa a los especialistas es que más del 90% de estos daños fueron ocasionados por personas desconocidas para las y los adolescentes.
Las medidas que expertos consideran necesarias para proteger a las infancias
Especialistas coinciden en que la regulación debe ir acompañada de políticas públicas que prioricen la seguridad de niñas, niños y adolescentes. Entre las acciones que consideran necesarias destacan profundizar en el estudio de los daños y sus causas, establecer mecanismos de protección efectivos para menores de edad e impulsar que las plataformas digitales diseñen productos enfocados en el bienestar de los usuarios jóvenes, en lugar de maximizar el tiempo que permanecen conectados.
Jonathan Haidt sostiene que el objetivo no es eliminar la tecnología de la vida de las nuevas generaciones, sino equilibrar su uso con experiencias fuera del entorno digital.
"No se trata de quitarles los teléfonos, se trata de recuperar la infancia en el mundo real para todos nuestros hijos".
Con información de Erick Alcalá Robles.