¿Por Qué Duermes, pero No Descansas? Cuidado porque Celulares Alteran Esta Hormona
La falta de un descanso profundo se manifiesta de formas que a menudo se confunden con otros padecimientos.

La falta de un descanso profundo se manifiesta de formas que a menudo se confunden con otros padecimientos.

La crisis de sueño entre la población infantil y juvenil en México ha alcanzado niveles críticos, vinculada estrechamente a la exposición prolongada a dispositivos electrónicos.
Según especialistas, este fenómeno no solo reduce las horas totales de sueño, sino que interviene directamente en los procesos químicos del cuerpo, alterando la producción de hormonas esenciales para un descanso efectivo.
Cabe destacar que recientemente, la presidenta Claudia Sheinbaum habló en torno a la falta de sueño en menores de edad y advirtió durante su conferencia matutina la necesidad de concientizar sobre este importante proceso fisiológico.
El factor principal detrás de la falta de sueño reparador es la luz emitida por las pantallas de teléfonos celulares, tabletas y computadoras. De acuerdo con el doctor Oscar Sánchez Escandón, presidente de la Sociedad Mexicana para la Investigación y Medicina del Sueño, la luz de estos dispositivos, especialmente cuando se utilizan durante la tarde y la noche, altera la producción de melatonina. Esta hormona es la encargada de regular los ciclos de sueño y vigilia en el organismo.
Al verse inhibida por el estímulo luminoso, el cerebro no recibe la señal adecuada para iniciar el proceso de recuperación biológica, lo que dificulta conciliar el sueño y, fundamentalmente, impide que el tiempo que se pasa dormido se traduzca en un descanso de calidad.
Datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) revelan que más del 65% de los niños y casi el 91 % de los adolescentes superan las dos horas diarias frente a estos dispositivos, rebasando las recomendaciones internacionales.
Una de las mayores preocupaciones de los especialistas es que muchos menores logran dormir, pero no obtienen un "descanso reparador".
El uso de celular y otros dispositivos desplaza las horas necesarias para que el cerebro realice funciones biológicas críticas, como la consolidación de aprendizajes, el fortalecimiento de la memoria y la regulación del sistema inmunológico.
La falta de un descanso profundo se manifiesta de formas que a menudo se confunden con otros padecimientos. El doctor Sánchez Escandón señala que un sueño insuficiente o de mala calidad suele reflejarse al día siguiente de la siguiente manera:
Irritabilidad y cambios de humor.
Dificultades de atención y bajo rendimiento escolar.
Conductas de hiperactividad o impulsividad que pueden confundirse con el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH).
Para garantizar un desarrollo físico, emocional y cognitivo adecuado, las necesidades de sueño varían según la edad:
Los niños de 6 a 13 años requieren entre nueve y once horas por noche, mientras que los adolescentes necesitan entre ocho y diez horas.
Actualmente, más de la mitad de la niñez mexicana no cumple con estas cifras, lo que convierte la higiene del sueño y la moderación en el uso de pantallas en una prioridad de salud pública para evitar consecuencias a largo plazo en el crecimiento y la salud de las nuevas generaciones.