¿Eres de los que se sientan con la espalda recta o de los que se encorvan mientras trabajan en el escritorio? Un nuevo estudio elaborado por la Universidad McGill señala que la posición en la que nos sentamos podría influir en nuestra actitud y nuestro ánimo.
En la prueba, los voluntarios que se sentaban derechos obtuvieron mejores resultados en una tarea que implicaba asumir riesgos y manifestaron sentimientos más positivos.
Los autores de la investigación señalan el vínculo que hay entre la posición de nuestro cuerpo y nuestro estado de ánimo.
¿Y si no tuvieras mala actitud, sino mala postura?
A algunos les hicieron caminar con un palo de escoba amarrado a la espalda; a otras les sujetaban al respaldo de la silla durante la comida. Mucha gente aún recuerda con molestia los cuestionables métodos de sus padres y abuelos para que mantuvieran una postura erguida.
Acaso los padres de hoy no recurran a las mismas formas antipedagógicas, pero sin duda conservan el afán de que sus hijos tengan una postura adecuada al caminar y al sentarse. No es solo porque una postura recta demuestre salud, sino también por la actitud que le acompaña.
Un nuevo estudio psicológico realizado por la Universidad McGill ha dado cierta validez científica a los reclamos de nuestras abuelas: una mejor postura está vinculada con una mejor actitud. El estudio fue ideado Soren Wainio-Theberge, estudiante de posgrado, y por Jorge Armony, profesor de los departamentos de Psiquiatría y Psicología de McGill.
Para el estudio reclutaron a más de 200 voluntarios, quienes debían realizar múltiples pruebas en un ordenador y, finalmente, en una tableta. En la última prueba se les señalaba que debían probar una aplicación móvil.
En algunos casos, la tableta se fijó en un soporte sobre una mesa ajustable para fomentar una postura erguida al estar sentados. En otros, la tablet se colocó en posición horizontal sobre el escritorio, ajustada a una altura menor, lo que inducía a los participantes a encorvarse.
En la tablet, los participantes realizaron una prueba de toma de riesgos, en la que podían obtener recompensas inflando un globo virtual, pero corrían el riesgo de perderlo todo si este estallaba. Durante esta prueba, aquellos participantes que mantuvieron una postura erguida asumieron mayores riesgos y tendieron a obtener mayores recompensas.
La brecha psicológica entre sentarse encorvado o derecho
Al respecto, el investigador Jorge Armony explicó en un comunicado: “Esto sugiere que no actuaban de forma más impulsiva, sino que llevaban a cabo una toma de riesgos más eficaz”.
Los resultados de este grupo superaron tanto a aquellos que se veían obligados a estar encorvados, como aquellos del grupo control. El estudio publicado en British Journal of Psychology señala: “Observamos que nuestra manipulación aumenta de manera consistente las conductas de riesgo. Este efecto se mantiene sólido frente a variables de confusión, como la incomodidad postural o la conciencia de la manipulación”.
Según los autores, estos resultados sugieren que cambios que afectan a la postura pueden influir en el comportamiento de los individuos. Una silla cómoda puede ser la diferencia entre sobresalir o no en una tarea que implique riesgos.
“Adoptar expresiones físicas de las emociones genera efectos de retroalimentación en el estado de ánimo y el comportamiento de los individuos; por ejemplo, adoptar un lenguaje corporal expansivo o contractivo puede influir en la sensación de poder de las personas”.