Murió Gloria Steinem, Ícono del Movimiento Feminista en Estados Unidos
La periodista falleció a los 92 años en su casa en Nueva York, rodeada de sus seres queridos, según su fundación

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La periodista falleció a los 92 años en su casa en Nueva York, rodeada de sus seres queridos, según su fundación

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Gloria Steinem, la célebre autora y activista que se convirtió en uno de los símbolos más visibles y en una de las voces más influyentes del movimiento feminista en Estados Unidos, y una férrea defensora de sus causas a lo largo de su vida, murió a los 92 años.
Con su característico cabello con mechas, dividido por la mitad, y sus grandes gafas de aviador, Steinem, cofundadora de la revista Ms., era una figura inconfundible dondequiera que fuera. Y fue a muchos lugares: gran parte de su vida como activista transcurrió en carretera, dando discursos en universidades y centros comunitarios, así como en mítines y marchas.
Murió en su casa de la ciudad de Nueva York el miércoles, según anunció su perfil y el de su fundación en redes sociales la madrugada de este jueves, la Gloria’s Foundation. No se precisó la causa, pero se indicó que la feminista falleció en paz, rodeada de familiares.
Autodenominándose "emprendedora del cambio social", Steinem contribuyó a impulsar transformaciones culturales radicales en prácticamente todos los ámbitos de la vida estadounidense, desde las salas de juntas hasta los tribunales y los dormitorios, apuntó el New York Times.
"Durante más de medio siglo, personificó el movimiento feminista y se convirtió en su símbolo más perdurable", señaló el diario.
La organización Steinem dijo que la activista dedicó casi un siglo de vida a la defensa de la igualdad y que continuó trabajando por la justicia social hasta sus últimos días.
"El mayor regalo de Gloria fue su capacidad para escuchar a los demás y hacer que se sintieran vistos y escuchados. Sus palabras, sus acciones y su ejemplo dieron a las personas la libertad de mostrarse tal como realmente son", se indicó en el comunicado.
De acuerdo con la fundación, en años recientes la escritora y activista se enfocó en dos de sus grandes pasiones: convivir con otras personas y escribir. En su casa recibió a cientos de invitados en los llamados Talking Circles, encuentros que, según su deseo, continuarán realizándose después de su muerte.
"No puedes hacerlo por teléfono ni por internet", dijo a The Associated Press en una entrevista de 2015.
"Tienes que estar ahí con los cinco sentidos. Debería ser evidente que las personas no pueden sentir empatía unas por otras a menos que estén en la misma habitación", añadió aquella vez.
La Gloria’s Foundation también recordó que Steinem trabajaba en la publicación de su próximo libro, An Unexpected Life (Una vida inesperada), y mantenía el compromiso de convertir su hogar en un espacio dedicado a los movimientos de justicia social.
Gloria Steinem tuvo una infancia difícil: sus padres se divorciaron cuando tenía 10 años y quedó al cuidado de su madre, quien padecía graves problemas de salud mental.
Tuvo poca educación formal, aunque desarrolló un gran gusto por la lectura, se graduó con honores de la universidad y defendió desde joven el derecho de las mujeres a elegir su propio camino.
Antes de convertirse en una de las principales figuras del movimiento por los derechos de las mujeres, Steinem comenzó su carrera periodística en la década de 1960 y tres años después escribió una investigación sobre el sexismo generalizado que enfrentaban las meseras de cócteles del Playboy Club de Nueva York. Fue un trabajo encubierto del que posteriormente se arrepintió.
Steinem atribuyó su despertar feminista a una reunión celebrada en 1969, en la que varias mujeres hablaron abiertamente sobre sus experiencias con el aborto. A partir de entonces, pasó del periodismo a los discursos públicos y la organización política.
"Ese acto de denuncia fue el comienzo de mi activismo", dijo Steinem, quien se había sometido en secreto a un aborto ilegal a los 22 años, a AP en un correo electrónico de 2022, al reflexionar sobre la revocación de Roe v. Wade.
"O nuestro control sobre nuestros propios cuerpos es igual, sin importar el sexo o la raza, o no estamos viviendo en una democracia", agregó.
Aunque pronto se convirtió en una activista reconocida, quienes durante años la vieron denunciar la discriminación probablemente nunca imaginaron que había tenido que superar un profundo miedo a hablar en público.
Habría continuado dedicándose únicamente a escribir, dijo, si los editores de aquella época hubieran estado dispuestos a permitirle escribir sobre el movimiento de mujeres.
Pero no estaban interesados, explicó a AP en 2015. "Así que terminé saliendo a hablar en público, que era mi pesadilla", dijo. "Quiero decir, estaba aterrada. Pero estoy agradecida, aunque todavía me da miedo incluso ahora".
La activista encabezó protestas, escribió ensayos, dio discursos y participó en la organización política. También impulsó centros para atender a víctimas de violación, refugios para mujeres maltratadas y numerosas organizaciones en favor de los derechos de las mujeres.
Durante décadas, viajó por Estados Unidos y otros países para participar en conferencias y protestas.
En la década de 1970, Steinem fundó la revista Ms. y el National Women’s Political Caucus, además de organizar la primera Conferencia Nacional de Mujeres en Houston.
El paso del tiempo apenas frenó a Steinem. Incluso cuando tenía más de 80 años, continuaba viajando por el mundo y pronunciándose sobre temas que consideraba importantes. Estos iban desde la mutilación genital hasta la reconciliación entre Corea del Norte y Corea del Sur, aunque la igualdad de las mujeres seguía siendo su prioridad.
"Ser feminista significa que ves el mundo como un todo y no como una mitad", dijo alguna vez. "No debería necesitar un nombre y, algún día, no lo necesitará".
Con el paso de los años, Steinem mantuvo su presencia pública. A los 83 años, se sentó en primera fila en su primer desfile de moda, como invitada del diseñador Prabal Gurung. Pocos días después de cumplir 85 años, encabezó un "círculo de conversación" de mujeres en una obra de teatro off-Broadway que celebraba su vida. Una a una, las mujeres del público —muchas conteniendo las lágrimas— se levantaron para agradecerle y contar sus propias experiencias de discriminación. En 2020, su vida fue llevada al cine en The Glorias, A Life on The Road, basada en sus memorias de 2015 y protagonizada por Julianne Moore.
A los 91 años, colaboró en un libro ilustrado con la activista por la paz liberiana y ganadora del Premio Nobel Leymah Gbowee, con el objetivo de inspirar a los jóvenes a cambiar el mundo. Rise, Girl, Rise: Our Sister-Friend Journey. Together for All fue publicado en febrero.
Su constante exposición pública tuvo un costo. Incluso en su vejez, Steinem expresó su frustración porque, a pesar de sus logros, con frecuencia era descrita como una mujer bella o glamorosa. Un perfil publicado por Vanity Fair en 1992 incluso destacó sus "espectaculares piernas de caballo de carreras". Ella consideraba que esa etiqueta restaba injustamente importancia a su mensaje.
"Nadie me llamó bella hasta que fui públicamente feminista, y eso ocurrió cuando tenía unos 30 años", dijo a AP en una entrevista de 2011.
"Era evidente que esa etiqueta me estaba siendo asignada. Lo más doloroso es que trabajas muy duro y la gente dice que es por tu apariencia", comentó.
Por supuesto, Steinem también tuvo que lidiar con la hostilidad. En ocasiones provenía de lugares inesperados. Durante una aparición en el programa de entrevistas de Larry King en CNN, en 1990, quedó visiblemente sorprendida cuando una mujer que llamó al programa la saludó alegremente y después le dijo que "se pudriera en el infierno" porque había arruinado "la hermosa familia estadounidense".
Pero para entonces, señaló, al menos la gente se estaba tomando en serio a las feministas. No era así en 1972, cuando cofundó Ms. y numerosos comentaristas —especialmente hombres— la consideraban una revista ridícula y pronosticaban que desaparecería rápidamente. La revista continúa hasta la actualidad, publicada por la Feminist Majority Foundation.
Entre los detractores de Steinem estaba el presidente Richard Nixon, quien fue grabado en el Despacho Oval burlándose tanto de ella como del título Ms.. La burla fue mutua: en un discurso ante el National Press Club en 1972, Steinem llamó a Nixon "el jefe de Estado más inseguro sexualmente desde Napoleón".
Fue solo un ejemplo de su característico sentido del humor. Antes de casarse a los 66 años, solía explicar su soltería diciendo: "No puedo aparearme en cautiverio". En sus escritos, señaló que la risa era "la única emoción libre, la única que no puede ser impuesta".
En 2013, Steinem recibió la Medalla Presidencial de la Libertad de manos del presidente Barack Obama.
"Gracias a su trabajo en Estados Unidos y en todo el mundo, más mujeres reciben el respeto y las oportunidades que merecen", dijo Obama. "Pero también cambió la manera en que las mujeres se veían a sí mismas".
Gloria Marie Steinem nació el 25 de marzo de 1934 en Toledo, Ohio. Su padre era vendedor ambulante de antigüedades y pasó sus primeros años viajando con sus padres, sin asistir a una escuela de manera regular.
"Simplemente leía todo lo que podía encontrar", dijo ante el público del 92Y de Manhattan en 2026.
"Lo que con frecuencia era completamente inapropiado... todo y cualquier cosa. También estaba enamorada del cine; mi idea del paraíso era una película y un malteada", señaló.
En 1944, sus padres se divorciaron y Gloria, de 10 años, quedó a cargo de su madre, una periodista que había tenido un futuro prometedor, pero que tuvo dificultades para combinar su trabajo con las responsabilidades del hogar y finalmente sufrió una crisis nerviosa.
De niña destacó en el claqué. Incluso llegó a decir que el baile sería su "boleto para salir de Toledo". Aunque continuó siendo una buena bailarina, esa carrera nunca se concretó. En la década de 1950 asistió a Smith College, en una época en la que, según ella misma ha contado, las mujeres eran educadas para convertirse en madres y esposas.
Pero el matrimonio no estaba entre los planes de Steinem. "Estaba comprometida con un hombre muy agradable. No era culpa suya, pero simplemente no quería casarme", dijo ante el público en 2026. En cambio, aprovechó una modesta beca para viajar a India. Después se trasladó a Manhattan, donde no pudo rentar un departamento por su cuenta porque, según contó, los propietarios evitaban alquilar a mujeres solteras, bajo la idea de que "si podías ganar suficiente dinero, debías ser prostituta".
La aspirante a periodista quería escribir sobre política. Sin embargo, los editores le asignaban temas sobre comida, moda y, en lo que ella llamó en tono de broma “el punto más bajo de mi vida”, un artículo sobre medias texturizadas. Aún más desalentadora fue su experiencia con un editor que, según relató, un día le dio a elegir: pasar la tarde con él en un hotel o llevar sus cartas al salir.
Ella eligió llevar las cartas. "En aquel entonces no existía una palabra para acoso sexual", dijo. "Simplemente era la vida".
Pero en 1963 recibió una asignación que le pareció interesante: hacerse pasar por una Playboy Bunny para realizar un reportaje de investigación para la desaparecida revista Show. Steinem pasó por el proceso de audición, suponiendo que sería descartada. Sin embargo, recibió su disfraz de conejita —"tan ajustado que haría que un hombre tuviera escote", bromeó— y trabajó en el lugar durante aproximadamente un mes.
"No podría haber cometido un error más grande", dijo a AP en 2011. "Fue un desastre personal y profesional. A corto plazo, fue mucho más difícil conseguir asignaciones y, a largo plazo, se ha utilizado para ridiculizarme".
Steinem tenía unos 30 años cuando se incorporó al consejo editorial de New York Magazine y sus textos adquirieron un tono más político. En 1969 acudió a cubrir una audiencia sobre el derecho al aborto. Nunca había contado a nadie sobre el aborto ilegal al que se había sometido a los 22 años, en Londres. Según dijo, ese fue el momento que desencadenó su carrera como activista por los derechos de las mujeres.
"No creo que antes hubiera sentido que formaba parte de un grupo", dijo en una entrevista televisiva en 1970.
En 1971, Steinem fundó el National Women’s Political Caucus junto con Betty Friedan, Shirley Chisholm y Bella Abzug. Esta última se convirtió en una querida amiga de toda la vida, a quien Steinem describió en su funeral como "la mujer que hubiera deseado tener como madre".
A diferencia de Abzug, Steinem era naturalmente reservada y no se sentía cómoda frente a una multitud. Poco a poco, junto a su primera compañera de discursos, Dorothy Pitman Hughes, feminista afroestadounidense y defensora de los derechos de la infancia, encontró su lugar. Ambas formaron una poderosa alianza en una época en la que el feminismo era visto principalmente como un movimiento de mujeres blancas de clase media. En una fotografía icónica, ambas levantan simultáneamente el brazo derecho en el saludo del Black Power.
A medida que se hizo más famosa, Steinem llamó la atención no solo por su trabajo, sino también por su glamorosa vida en Manhattan. Cuando alguna vez le preguntaron por su cabello con mechas y sus gafas de aviador, explicó que el peinado estaba inspirado en Holly Golightly, el personaje de espíritu libre interpretado por Audrey Hepburn en Breakfast at Tiffany’s. ¿Las gafas? Eran, dijo, "más para esconderme".
Cuando las reacciones eran hostiles, Steinem intentaba convencerse de que al menos aquello era mejor que las burlas. Pero a veces le dolía, como ocurrió con un sarcástico perfil publicado por Esquire a principios de los años 70, que la hizo llorar y llevó a sus colegas a convocar una conferencia de prensa para defenderla.
En 1972 llegó Ms., una revista hecha por mujeres y para mujeres. "Estaba tan obsesionada con el miedo de que fracasara y fuera una vergüenza para el movimiento", dijo Steinem a AP en 2011. Tenía 37 años cuando la revista fue lanzada. Sus opositores esperaban que eso ocurriera. El periodista de televisión Harry Reasoner, uno de sus críticos más duros, posteriormente se disculpó al aire.
Steinem continuó vinculada a Ms. hasta que la revista fue adquirida en 2001 por la Feminist Majority Foundation, y permaneció como asesora.
Para 1977, se habían conseguido numerosos avances para las mujeres, entre ellos la decisión Roe en 1973. Pero la Enmienda de Igualdad de Derechos, que había sido aprobada por la Cámara de Representantes y el Senado en 1972, pero necesitaba ser ratificada por tres cuartas partes de las legislaturas estatales, seguía sin concretarse. El tema ocupó un lugar central en la Conferencia Nacional de Mujeres de 1977, convocada por mandato del Congreso para analizar los derechos de las mujeres.
"Si quieren que nos convirtamos en las radicales que temen que seamos, solo tienen que detener la ERA y nos convertiremos en esas radicales", dijo Steinem.
Entre las organizaciones que cofundó se encuentran Women’s Action Alliance, activa hasta la década de 1990; Women’s Media Center, en 2004; el comité de acción política Voters for Choice, en 1977; y Ms. Foundation for Women. También ayudó a establecer el programa Take Our Daughters to Work Day.
Steinem nunca tuvo hijos y dijo que nunca se arrepintió de ello. "No, ni por un milisegundo", dijo a AP al relatar un episodio en el que tuvo miedo de responder esa pregunta frente a un grupo de mujeres en India porque temía que no les agradara su respuesta. "Pero aplaudieron", contó. "Es importante que algunas de nosotras no tengamos hijos, para demostrar que tenemos la posibilidad de elegir".
En 2000, Steinem hizo algo que nunca había planeado: se casó a los 66 años con el activista y empresario británico David Bale, a quien conoció en una recaudación de fondos. Bale era el padre del actor Christian Bale.
"Pensé: 'Yo no he cambiado; el matrimonio cambió'", dijo Steinem. "David y yo queríamos estar juntos, nos amábamos. Él necesitaba una tarjeta de residencia". Se casaron en una ceremonia cherokee en Oklahoma. Varios años después, él enfermó de un linfoma cerebral y Steinem lo cuidó hasta su muerte en 2003.
Steinem dijo que tenía pocos arrepentimientos en la vida, pero lamentaba no haber estado presente cuando murió su padre. Recibió la noticia de que había sufrido un grave accidente automovilístico, pero no respondió a tiempo y él murió solo.
"Había cuidado de mi madre desde niña y temía no regresar", explicó. También lamentaba no haberse acercado más a ella.
Entre los libros de Steinem se encontraba A Life on the Road, publicado en 2015, unas memorias sobre sus viajes. Irónicamente, señaló entonces que nunca había aprendido a conducir. Hacerlo, dijo, le habría quitado la posibilidad de conversar con sus anfitriones, quienes la recogían en aeropuertos o estaciones de tren. Además, siempre le había gustado conversar con los taxistas.
El 21 de enero de 2017, cuando cientos de miles de mujeres se reunieron en Washington con sus históricos gorros rosas durante la Marcha de las Mujeres, a nadie sorprendió que Steinem fuera la oradora principal y la encargada de pronunciar el discurso más enérgico.
"Estamos conectadas", dijo ante la multitud. "Y este es un día que nos cambiará para siempre porque estamos juntas".
Para muchas mujeres, Steinem fue la voz que las movilizó aquel día. Continuaría defendiendo sus causas con firmeza. Pero, aunque muchos la consideraban una figura única en la historia, a ella le gustaba decir que, si no hubiera aparecido, alguien más habría conseguido los mismos avances.
Del mismo modo, decía que era menos importante que las generaciones jóvenes la escucharan a ella y más importante que se escucharan a sí mismas.
"Lo principal no es que sepan quién soy", dijo, "sino que sepan quiénes SON".
Como parte de sus deseos, la organización pidió que, en lugar de enviar flores, quienes deseen honrar su memoria realicen donaciones a la Gloria's Foundation.
Con información de AP
ASJ