Los asesinatos más resientes de periodistas en Veracruz exponen una crisis histórica. Amenazas, colusión, secuestros y revictimización son el modus operandi para silenciar a la prensa cuando se tocan intereses del poder.
“En el caso de mi padre, por ejemplo, la investigación arroja que el presunto autor intelectual es el entonces alcalde de Medellín de Bravo”, indicó Jorge Sánchez, periodista y presidente de la Red Memoria y Lucha de Periodistas.
El 2 de enero de 2015, un comando entró a casa de Jorge Sánchez en Medellín de Bravo y se llevó a su padre, el periodista Moisés Sánchez, su madre fue testigo del secuestro.
“Subieron a la planta alta, y allá ya lo bajaron. [...] y lo traían con unas armas apuntándolo” relató María Josefina Ordóñez, esposa del periodista Moisés Sánchez.
22 días después, el cuerpo fue hallado en un paraje de Manlio Fabio Altamirano, era reportero de su propio periódico comunitario, el cual costeaba trabajando como taxista. Desde ahí denunció los abusos del alcalde Omar Cruz Reyes y a pesar de que un sicario confesó que fue orden directa del edil, nunca hubo detenidos.
“Imagínate la escena donde estás en tu casa, [...] Entra a tu vivienda, se lleva a tu familiar, pides ayuda a las autoridades y ves que no hacen nada”, dijo Jorge Sánchez, periodista y presidente de la Red Memoria y Lucha de Periodistas.
La omisión que denuncia Jorge se explica en casos como el de Roberto Sánchez Cortés, ‘El 80’, él fue fiscal regional con Javier Duarte, época en la que se asesinaba a un reportero cada tres meses.
Años después, en 2018, el gobierno de Yunes lo acusó de pasar de fiscal a líder de cártel, ofreciendo un millón de pesos por él. En 2025 fue detenido armado y con su célula delictiva.
“Son situaciones muy complicadas porque tocamos puerta, nos reunimos, creemos que estamos con las personas adecuadas y nos vamos dando cuenta al pasar del tiempo que en realidad estábamos con las personas que posiblemente también están involucradas en el crimen”, indicó Jorge Sánchez, periodista y presidente de la Red Memoria y Lucha de Periodistas.
Derechos reservados Tritón Comunicaciones, S.A. de C.V., prohibido su uso o reproducción total o parcial.
Acallar la Verdad: Asesinatos de Periodistas en Veracruz Expone Crisis Histórica
Impunidad y criminalización de las víctimas
Informes como "Prohibido Investigar", de Propuesta Cívica, detallan que esta crisis ocurre porque las autoridades investigan cada caso de forma aislada, minimizando el patrón: sin pruebas científicas, todo recae en testimonios sin comprobar y en escenas del crimen contaminadas. Todo para terminar criminalizando a las víctimas, como sucedió con Víctor Báez, periodista asesinado en Xalapa, Veracruz.
“Ellos siguieron una línea vinculando a Víctor con la delincuencia sin tener pruebas”, destacó Alma Elia Ramírez, esposa de periodista asesinado en Xalapa, Veracruz
víctor fue secuestrado y asesinado en junio de 2012 en Xalapa, su esposa, trabajadora de servicios periciales, se enteró de la forma menos esperada.
“A mí me dan un oficio de que tengo que realizar una necrocirugía de un desconocido y cuando bajo al quirófano ya vestida para realizar la necrocirugía descubro que era Víctor Báez el que estaba ahí”.
Hoy, los testimonios que Alma ha recabado contradicen la versión oficial: a víctor sí lo mataron por su trabajo.
“Sus compañeros decían que habían hablado por teléfono a la página de Reporteros Policíacos diciendo que se atuvieran a las consecuencias si no cerraban la página de Reporteros Policíacos”, añadió Alma Elia Ramírez.
Desde hace 20 años, el 31% de los casos de periodistas en Veracruz siguen sin responsable identificado. Sus familias se han reunido con decenas de funcionarios de todos los niveles: candidatos, fiscales y hasta hoy presos, sin que nadie resuelva la violencia.
“Nosotros somos el primer lugar de asesinatos de periodistas en toda la República Mexicana. Yo no sé si para alguien es orgullo, para mí es vergüenza, puntualizó Alma Elia Ramírez, esposa de periodista asesinado en Xalapa, Veracruz.
Con información de N+ Abraham Reza y Daniel Roldán.