El Centro para la Predicción del Clima Espacial de Estados Unidos advirtió sobre una tormenta solar que atravesará la Tierra a partir de este lunes. La agencia perteneciente a la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) señaló que la tormenta geomagnética se extenderá hasta el próximo miércoles.
Como todas las estrellas, el Sol es una gigantesca esfera de gas donde hay dos fuerzas en constante tensión. Su enorme masa produce una fuerza de gravedad que concentra la materia y la mantiene unida.
La presión es tan alta que los átomos de hidrógeno se fusionan hasta convertirse en helio. Esta reacción termonuclear genera grandes cantidades de energía que buscan soltarse de la atracción gravitatoria.
Como consecuencia, en la superficie del Sol, la fotosfera, se forman grandes campos magnéticos. Estas fluctuaciones levantan burbujas de plasma varias veces más grandes que la Tierra y que explotan en enormes llamaradas solares.
Estas explosiones, conocidas como eyecciones de masa coronaria, arrojan grandes cantidades de partículas. Estos iones y pedazos de átomos rotos componen el viento solar.
Cuando esta materia choca contra la superficie de la Tierra, produce tormentas geomagnéticas. Estas perturbaciones en la magnetosfera del planeta no son ningún riesgo para la vida, aunque sí pueden desorientar a animales que dependen del campo magnético para orientarse. Además, las partículas cargadas eléctricamente que lanza el Sol interactúan con los átomos de oxígeno y nitrógeno de la atmósfera y producen las auroras.
El Centro de Predicción del Clima Espacial señala que la tormenta solar comenzará durante la tarde del 7 de septiembre. Se extenderá durante los días 8 y 9 y tendrá una magnitud G1, la más baja para medir los grandes eventos del clima solar.
Aunque el nivel de esta tormenta solar es modesto, sus efectos pueden ser de consideración para las telecomunicaciones. Según la NOAA, puede interferir con la operación de los satélites.
Además, puede causar fluctuaciones leves en la red eléctrica de países como Canadá, que se ubican cerca de los polos y donde las perturbaciones del campo electromagnético se magnifican.
El otro efecto posible de esta tormenta geomagnética de magnitud G1 es la aparición de auroras. Este fenómeno se limitaría en esta ocasión a Canadá, Alaska y la franja norte del este de Estados Unidos, como Michigan y Maine.