El telescopio espacial James Webb y el telescopio ALMA, en Chile, han descubierto un “viento mortal” que sería responsable del fallecimiento de galaxias en el universo temprano. Este descubrimiento podría explicar uno de los mayores misterios sobre la infancia del cosmos.
El misterio de las galaxias muertas en el universo temprano
La imagen que ven en la portada de esta nota no es una ilustración artística. Es la foto real de la galaxia M82, conocida también como galaxia Cigarro, ubicada a 12 mil millones de años luz. Es decir, aun si fuéramos capaces de viajar a la velocidad de la luz (unos 300 mil kilómetros por segundo), tardaríamos 12 mil millones de años en alcanzarla.
Aquella galaxia fue catalogada por el francés Charles Messier en el siglo XVIII, en un catálogo de objetos astronómicos. En el siglo XX se descubrió que muchos de estos objetos resultarían ser galaxias como la nuestra. Algunas, como M82, se ubican en la infancia del universo; y muchas, como M82, tienen formas que revelan que no tuvieron un desarrollo normal.
En 2022, el James Webb confirmó que muchas galaxias del universo temprano estaban muertas. Es decir, habían dejado de generar estrellas recién nacidas. Nadie podía explicar por qué estas estrellas del cosmos joven morían tan rápido.
Una explicación propuesta entonces indicaba que la responsable podría ser la energía oscura. De haber sido más intensa en el universo primitivo de lo que indican las mediciones actuales, esta habría acelerado el crecimiento y la extinción de las galaxias a un ritmo mucho mayor que el actual.
El “viento mortal” capaz de aniquilar galaxias
Ahora, un artículo publicado en las Cartas de la Real Sociedad Astronómica indica que estas galaxias se habrían apagado pronto, víctimas de un “viento mortal”.
Los astrónomos emplearon el telescopio espacial James Webb y descubrieron que este viento compuesto por gases es impulsado por colisiones cósmicas de galaxias. Estas colisiones agotan rápidamente el combustible que de otro modo se habría usado en la formación de nuevas estrellas.
Según los astrónomos, los vientos que destruyen galaxias pueden ser impulsados por la misma intensa formación estelar. Al respecto, la astrofísica Rebecca Davies, autora principal del artículo, explicó en un comunicado:
“Las regiones densas del universo son como ciudades muy activas”.
La investigadora de la Universidad Tecnológica de Swinburne en Melbourne añadió:
“Las galaxias colisionan y experimentan frenéticos estallidos de formación estelar. Pero cuando las estrellas más grandes se apagan, explotan como supernovas, lanzando poderosos vientos que dispersan el gas que las galaxias necesitan para seguir formando estrellas”.
Gracias al telescopio James Webb y al ALMA (siglas en inglés del Gran Conjunto Milimétrico de Atacama, en Chile), los investigadores consiguieron nuevas imágenes de CRISTAL-02, un objeto semejante a la galaxia M82, con dos grandes columnas laterales de gas. Este objeto presentaba un gran crecimiento apenas a mil millones de años del Big Bang.
Según los científicos, CRISTAL-02 está formando estrellas al doble de velocidad que otras galaxias de tamaño similar. Al respecto, Davies explicó que esta galaxia se formó por la rápida colisión de galaxias jóvenes. Estos choques han propiciado el viento que le está arrancando la vida antes de que pueda generar nuevas estrellas:
“La galaxia posee un potente viento que expulsa material al doble de la velocidad a la que se forman estrellas”.
La investigadora señaló que esta galaxia habrá de morir en apenas 50 millones de años:
“Si esta rápida expulsión continúa, la galaxia podría morir en menos de 50 millones de años, lo que explicaría el origen de las misteriosas galaxias masivas muertas en el universo primitivo”.